Esta semana he estado haciendo pruebas para un quilt que ví en una revista japonesa.

Como véis es aplicación y sobre fondo negro.
El primer bloque, el de la izquierda, lo hice a mano, pero bordar con la muñequera es un rollo y acabé que me dolía la mano porque como es con Heat & Bond cuesta más pasar la aguja y tenía que hacer más fuerza con la mano izquierda. No, si lo que tendría que hacer es operarme, pero como tengo más miedo que vergüenza, pues aquí estoy, medio manca. Así que me pasé a probar a máquina. Lo hice también con blanket stitch (help, ¿cómo se dice en castellano? mi vocabulario costurero es en inglés porque todos los libros son en ese idioma). Pero como no me acabó de convencer, probé con un zig zag tupido, que es cómo creo que lo haré al final, poniendo un hilo que sea más claro o más oscuro, para darle más realce.

Cuando tuve los bloques hechos pensé qué iba a hacer con ellos, entonces recordé el consejo de Ana: usarlos para practicar el acolchado libre, y eso hice, practicar el echo, que no había probado nunca. Me ha gustado, es cuestión de guiarte por el borde del pie. Aún me falta práctica, pero el acolchado libre es lo que requiere: práctica, práctica y práctica.
Bueno, y una vez acolchado pensé ¿porqué no le pones un ribete y así lo cuelgas en el cuarto de costura? Y le puse unas tiras, ya cortadas, que me habían quedado de un courthouse steps que hice hace años.
Y ahora estoy esperando que me llegue la tela negra y unos cuantos azules y amarillos que he pedido porque andaba escasa de esos colores. El resto de telas serán trozos que tengo de marmoleados y tono sobre tono.
Ya os iré enseñando cómo avanza.