MANEJAR EL QUILT AL ACOLCHAR A MÁQUINA
Virtudes, en su blog, nos cuenta que está acolchando a máquina y los problemas que le está dando. He querido explicarle en un comentario cómo lo hago yo para ver si así le va mejor, pero como una imagen vale más que mil palabras, he pensado escribir este artículo y ponerle unas fotos que corresponden al quilt que le hice a mi hijo para su piso nuevo.
Como siempre que os explico algún sistema para hacer algo quiero dejar claro que es el que a mí me funciona mejor y esto no quiere decir que sea el mejor. Siempre he pensado que no hay una sola manera de hacer las cosas y quizás por eso me dedico a buscar en libros, revistas e internet. Cuando encuentro algo que creo que puede ser interesante, lo pruebo, si me gusta, lo adopto, y si no me gusta, pues sigo haciéndolo como antes. Y es lo que os aconsejo a todas. Probad todo lo que creáis que os puede ir bien, pero si no funciona hacedlo a vuestra manera.
Y después de este rollo, vamos al grano.
Los dos primeros que acolché los hice con el sistema tradicional que me habían enseñado, es decir, enrollándolos por los dos lados e incluso sujetándolos con anillas. Lo pasé fatal, no había manera de manejarlos y además eran grandes, uno de 270x270, y el otro de 175x270 con dos capas de guata de lana!!!! Os aseguro que pensé que nunca más volvería a acolchar a máquina.
Así que empecé a buscar información por internet y fui sacando consejos de un sitio y de otro.
Y éste es el sistema que utilizo:
- Una mesa larga apoyada a la pared, pongo la máquina en la parte estrecha de la mesa y adoso el otro extremo a la pared. Así, conforme el quilt va avanzando, en lugar de caer colgando se va arrugando y cuesta menos hacerlo correr.
- Amplio la superficie de la mesa de acolchado que viene con la máquina, y que es muy pequeña, con libros. Ya os lo enseñé en "Adicciones". Uso la Gran Enciclopèdia Catalana porque aparte de tener 24 volúmenes, que dan para mucho, son la medida ideal: 2 volúmenes miden lo mismo que la mesa de la máquina. Evidentemente hay opciones mejores, como tener empotrada la máquina en la mesa y así disponer de toda la superficie, o tener una mesa para acolchar más grande, que se puede hacer a medida, pero ocupa espacio cuando no se usa y los libros, pues ahí están en su estantería para cuando hagan falta.
- En lugar de enrollar el quilt lo doblo y lo dejo plano, tanto el que queda fuera de la máquina como el que pasa por el brazo. Cuanta más superficie elevada tengamos más abierto podremos dejarlo y lo podremos mover mejor.
- En lugar de ponerme el quilt por encima del hombro lo doblo en acordeón y me lo pongo en la falda. Para facilitar su avance formo una especie de arruga a una cierta distancia de la aguja para que no estire y conforme avanza, que suele coincidir con el momento en que hay que reposicionar las manos, vuelvo a crear otra arruga. Si el quilt es muy grande o me canso de tenerlo en la falda, lo dejo tirado en el suelo, como tengo la "arruga" no tiba.
- Uso guantes para acolchar. La primera vez que me hablaron de ellos pensé que era una tontería pero son un gran invento. Sin guantes, las manos resbalan sobre la tela y en vez de avanzar el quilt lo que avanza son las manos, en cambio los guantes se "pegan" a la tela. Si no tenéis este tipo de guantes a mano se pueden usar unos de goma de fregar platos, aunque dan mucho calor y hacen sudar las manos.
En esta foto podéis ver cómo, al no enrollar el quilt, tenemos más superficie para poner las manos y lo dominamos mejor. Lástima que no hice la "arruga" para la foto, estaría a la altura de las muñecas más o menos.
Me parece que no me olvido de nada, si me acuerdo de algo más lo pondré en un comentario.





