jueves, 30 de noviembre de 2006

MI CUARTO DE COSTURA

Hoy me he dado cuenta que os enseñé cómo tengo almacenadas las telas pero no el cuarto de costura, así que aquí está.


La mesa donde trabajo. Cuando no coso pongo la máquina en el rincón y así no molesta.
Mi marido insistió en ponerme una tele. No es que la mire mucho pero a veces hay alguna peli o serie interesante, aunque no me entero de nada porque me enfrasco en lo que hago y pierdo el hilo.
Detrás de la tele hay dos cuadros: son dos pañuelos de bolillos que hice hace un montón de años.
Y en la pared voy poniendo bloques sueltos que hago para hacer pruebas, de vez en cuando los cambio.
Aún no he colgado el quilt de flores, por ahora todavía está prendido con alfileres al de las casas.
Y aquí es desde donde os escribo. Mi marido me regaló hace un par de años un portátil. Yo no le veía la necesidad pero desde que lo tengo os aseguro que es muy práctico.



Otra vista de la mesa, para que veáis lo que tengo detrás:
En la pared, a la derecha, tengo colgados los hilos en unos estuches de tela con departamentos de plástico transparente y cerrados con cremallera. Son muy prácticos porque si tengo que ir a algún cursillo o a casa de alguna amiga a coser sólo tengo que descolgarlos y enrollarlos.
En el mueble, arriba, la radio, que es mi compañera.
En los cajoncitos de madera hay de todo un poco: cintas, celo, pegamentos... Y en los de plástico están las reservas de hilos neutros, blancos, negros, de embastar...
En el mueblecito de cajones, a la izquierda, hay también de todo un poco: utensilios de escritorio, papeles, freezer paper, restos de papel vellum...
Encima de los cajones hay una caja de plástico con departamentos que es donde tengo las tijeras, los cutters, los alfileres y todo lo que se necesita tener a mano. A la izquierda, el costurero "de viaje", que compré en Eder, en Donostia, el año pasado. Es super práctico, está lleno de departamentos de plástico con cremalleras, así que tienes todo a la vista y ordenado y no pierdes el tiempo buscando las cosas. Cabe de todo, incluso he llevado dentro un top grande y es muy cómodo de llevar porque te lo puedes colgar del hombro. Cuando tengo que ir a algún sitio lo acabo de llenar con lo que hay en la caja de plástico.
Y entre los cajones y la pared tengo las reglas largas y las cuadradas grandes. He visto que Ana las tiene colgadas y me voy a copiar la idea, me parece más práctico.



Este mueble suelo utilizarlo para cortar, es más alto que la mesa y así me resulta más cómodo.
El sillón lo compré para coser a mano pero suele usarlo mi marido: mientras yo coso él lee.
En el armario que hay detrás del sillón tengo las guatas, blocs sueltos pendientes de hacer algo con ellos, las telas recicladas (camisas, vestidos), bastidores, cajas con corbatas que espero utilizar algún día en un quilt, todo lo de punto de cruz: cajas con hilos, telas, carpetas con esquemas; los bolillos...
Y en primer plano, a la derecha, de refilón, se ve el mueble que os enseñé y que es donde tengo las telas y los libros.



Esta librería está en la habitación de al lado, la que era de mi hijo hasta que se independizó. Dejó los muebles pero se llevó todo lo que había en ellos y no os podéis imaginar el efecto que me hacía entrar y verlo totalmente vacío. El mismo día que se fue decidí que tenía que llenarlo y saqué del armario todos los quilts que tenía y los puse allí. No son quilts que están simplemente almacenados, lo que hago es ir cambiándolos, a veces están en una cama o un sofá y otras veces están en la estantería.
En los archivadores tengo, en camisas de plástico, proyectos hechos o que quiero hacer, tutoriales que he bajado de internet, recortes de revistas...




Al principio puse la mesa de cara a la pared porque la habitación quedaba más espaciosa pero después la cambié porque de esta manera tengo más luz y esta vista, que es mucho más agradable que una pared...

domingo, 26 de noviembre de 2006

APROVECHANDO RETALES


De vez en cuando me gusta hacer un quilt con todas las telas aprovechadas de restos.

Éste es uno de ellos. Todas las telas provienen de otros quilts. De algunas sólo me quedaba algún trocito miserable que no servía para nada, por eso hice los cuadrados de 1 1/2" (2" de corte). ¿Os acordáis del post que hice sobre el almacenaje de telas? Allí hablé de la caja de "retalitos". Pues de ahí salieron bastantes cuadrados.
No se puede tirar nada!!!! Un día u otro sirven para algo.

Bueno, de la tela negra sí que tuve que comprar porque no me llegaba... pero el biés también es de un resto.

Y es el primer quilt que acolché a máquina en movimiento libre. Le hice un serpenteado en las tiras negras, con hilo negro. Los cuadrados están acolchados en las costuras con hilo de nylon.

miércoles, 22 de noviembre de 2006

MI DEAR JANE

Cuando María José hizo su web, puso un apartado sobre Dear Jane. Cliqué sin tener ni idea de qué era y me encontré con el maravilloso quilt que lleva ese nombre. Pero ni se me ocurrió pensar en hacerlo. Por aquella época mi tendinitis estaba en pleno apogeo y no podía coser, pero me impactó tanto que cada dos por tres entraba en las webs que tiene dedicadas en internet. En una de ellas, encontré un link a Lisa Fry, que había publicado las fotografías de cada uno de los bloques que había hecho. Como no podía coser y hacía poco me había comprado el EQ5, pensé que podría ser divertido entretenerme en dibujar yo misma los bloques en el ordenador y de paso me familiarizaba con el programa.

Conforme iba dibujando y leyendo en internet, más me interesaba el quilt y su historia, así que al final me planteé hacerlo. Pero había un problema: yo no podía coser a mano y mi experiencia con la máquina de coser era casi nula. En la web
Dear Jane había una sección donde explicaban cómo construir los bloques y había varios que se hacían con paper piecing, así que los fui estudiando y vi que todos se podrían hacer así, excepto, claro, los que eran aplicados. Se me ocurrió que, para no tener que dibujar todos los bloques en el paper piecing, podía probar a imprimir directamente en él, y funcionó. Se trata de cortarlo a DIN A4, plancharlo para que no se atasque en la impresora y ya está.

Cuantos más bloques hacía, más disfrutaba. Como no hay ninguno repetido no hay posibilidad de aburrirse.

Durante el verano, el quilt estuvo parado porque el paper piecing te obliga a ir planchando cada costura y, aunque usaba una pequeña plancha de viaje, me asaba.

Fui haciendo otras cosas y el Dear Jane se iba quedando aparcado. Hasta que un día volví a montarlo sobre una sábana, con los bloques prendidos con alfileres y, tal como estaba, me lo llevé a la tienda a buscar telas para los enmarcados y el borde. Como María José es una especialista en color donde las haya y lo suyo es la innovación, le costó poco convencerme para que lo hiciera distinto al original. Así que le pusimos telas oscuras y éste es el resultado.

Para la trasera aproveché las telas que en principio había comprado para el borde y que, una vez montados los enmarcados, no me gustaron, y restos de las telas utilizadas en los bloques.



Además de en
Dear Jane, en Quiltville encontraréis bastantes enlaces.

miércoles, 15 de noviembre de 2006

Nueva tienda y nuevo experimento

He descubierto una nueva tienda de telas. Bueno, no sé si es nueva, al menos para mí sí porque la descubrí ayer. Se llama NUNOYA y está en la calle Banys Nous, 20 de Barcelona. No es una tienda de patchwork; venden kimonos, ya hechos o a medida, faldas, complementos... y tienen telas japonesas!!! Las tienen expuestas abiertas, de manera que cuando entras en la tienda tienes como un panel donde ves los estampados. Són maravillosas, me las hubiera llevado todas!!! Compré medio metro de éstas dos.

Voy a destinar una parte a hacer un bol que es en lo que estoy ahora. Compré el libro de Linda Johansen Fast, fun & easy Fabric Bowls en el Saló del Hobby. Lo de los libros es patológico, es lo primero que miro cuando entro en una tienda, soy compradora (y lectora) de libros compulsiva, no sólo de patchwork. Si me pierdo, buscadme en una librería. Bueno, ahora sería más difícil encontrarme, sería una librería o una tienda de patchwork.

Aquí está mi primer bol.












Como véis, son reversibles. He usado unos fat quarters que compré este año en Sitges, con motivos japoneses.

Ha quedado más grande de lo que me pensaba, así que el próximo lo haré más pequeño y en vez de usar hilo de algodón lo voy a hacer con Sulky de Rayón, que es más fino y creo que quedará mejor.

Son fáciles de hacer, lo que me ha resultado un poco aburrido ha sido tanto festón.

sábado, 11 de noviembre de 2006

Pre-lavar o no pre-lavar, he ahí la cuestión

Escribí el borrador de este artículo hace unos días, tal como explico al principio, a raiz de la conversación que tuve con una amiga quilter. Ayer leí el magnífico artículo que ha escrito Shemeows en su blog y que os recomiendo que leáis. Ya sé que muchas de las que me leéis lo habéis leído e incluso habéis dejado un comentario pero las que no lo hayáis leído os lo recomiendo. Si no conocéis el blog de Shemeows no os asustéis, primero escribe en inglés y más abajo está la traducción al castellano.

Veréis que mi artículo enlaza con una parte del suyo. Si no vamos con cuidado, las quilters nos vamos a convertir en simples consumidoras de telas. Entiendo que las tiendas tienen que hacer negocio, de eso viven, y cuantas más telas vendan mejor, pero si seguimos este camino se va a perder la esencia del patchwork.

Reconozco que alguna vez he hecho alguna colcha con prisas, pero he tenido mi motivo. La que hice para la cama de mi hijo era urgente, se acababa de mudar a su nueva casa y era absurdo comprar una colcha ya hecha teniendo una madre quilter, así que tuve que hacerla en pocos días. Pero lo que no entiendo es que haya sitios donde te proponen hacer una “colcha rápida” que está acabada en 4 horas y que va en un kit ¿Qué sentido tiene hacer una colcha en una tarde? ¿Dónde queda la ilusión de planificarla, escoger las telas? Si, ya sé que todas tenemos ganas de acabarlas para ver cómo quedan, pero ahí está la gracia.

Y aquí está el artículo tal como lo escribí hace días:

El otro día me encontré a una amiga que también hace patchwork. Yo acababa de comprar unas telas y le dije que iba a lavarlas. Se sorprendió porque ella nunca lo había hecho, su profesora no les había hablado del tema. Según me explicó, en la tienda-taller donde ella va a clase, el sistema consiste en escoger las telas y pasar al taller y empezar a cortar y coser.

La primera profesora de patch que tuve fue lo primero que me explicó y en mi primera clase escogí las telas y después estuve haciendo cálculos y dibujos pero hasta la siguiente clase, en que llevé las telas lavadas, no empecé a coser.

Esta conversación me ha hecho pensar que quizás hay otras tiendas-taller que funcionan de esta manera así que he pensado en escribir algo al respecto.

Como yo pre-lavo me temo que el artículo va a quedar un poco partidista pero intentaré ser imparcial:

Algunas telas pueden desteñir.
Sobre todo los rojos, azules y púrpuras. Sería una pena que, después de horas y horas de trabajo, cuando lavemos el quilt ya acabado nos encontremos con que las telas claras quedan manchadas con el tinte de las oscuras.

El algodón encoge
Al lavar el quilt, las piezas quedan arrugadas. Y, además, cada tela encoge de forma distinta según el proceso de fabricación que se haya seguido. Esto quiere decir que no todo el quilt encogerá de la misma manera.

Este arrugado le da al quilt una apariencia antigua. Si es el
efecto que queremos no pre-lavaremos.


Pero si se pre-lava es mejor pre-lavar todas las telas que tengamos. Sería mucho peor mezclarlas en el mismo quilt y que unas encogiesen y otras no.

Al pre-lavar la tela pierde el apresto
Al lavar eliminamos los restos de productos químicos que han quedado del proceso de teñido y los que añaden los fabricantes para darle apresto a la tela para que no se arrugue y tenga más buena presencia.
Si vamos a coser a mano es más agradable trabajar con la tela lavada, la aguja entra con más facilidad.



Aquí hay dos “peros”.
Si queremos cortar las piezas con rotary cutter, se
cortan mejor con apresto.
Si se va a coser a máquina también va mejor, no se
mueven tanto las piezas entre sí.


Pero esto se soluciona almidonando al plancharlas. Yo uso Toke o algún otro almidón en spray, de esta manera me aseguro que no encojan ni destiñan pero les devuelvo el apresto que necesito para cortarlas y coserlas a máquina.

En cuanto al encogido hay que añadir que la boata de algodón también encoge. Si queremos que el quilt quede lo menos arrugado posible también lavaremos la boata.
Pero lo mejor de lavarla es que es mucho más fácil acolchar a mano.

Pero, naturalmente, la decisión de pre-lavar o no pre-lavar es totalmente personal.


Añadido después del borrador: No puedo entender cómo hay profesoras que no hablan del tema. No quiero decir que pre-lavar sea lo mejor, pero como mínimo hay que explicar las ventajas y desventajas que tiene y que cada una escoja su opción.



martes, 7 de noviembre de 2006

LA MANTA PARA EL SOFÁ


Aquí está, ya acabada, la manta para el sofá de mi hijo.

Está cosida y acolchada a máquina.

Para el acolchado he utilizado hilo matizado Sulky Gütermann de algodón 30 para que se vieran las puntadas.

No sé si se verá bien en las fotos: los triangulos están acolchados a 1/4" y las tiras de floripondios con curvas.

Y aquí tenéis la trasera. La tela me encanta, es "Lotus Leaf Antique" de Kaffe Fasset

Espero que a mi hijo le guste y sobre todo que Kuro esté a gustito bien acurrucadito.

domingo, 5 de noviembre de 2006

LAS TELAS TIENEN REVES

Pues sí, las telas tienen revés. Curiosamente es la parte que vemos mientras cosemos pero ni nos fijamos en él. Pero si le prestamos un poco de atención veremos que nos puede ser muy útil.

Algunas veces, después de volverme loca buscando una tela adecuada para hacer una pieza, sobretodo en aplicación, me acuerdo de los reveses.

Claro que poner un trocito de tela del revés es fácil. La cosa se complica cuando compras unas telas nuevas, preciosas, y tienes que ponerlas del revés. Esto me pasó con este quilt.





Tenía que hacerle una colcha a
mi hijo para su piso de soltero. Enseguida pensé en algo de Kaffe Fassett, que raro, no? Encontré lo que buscaba en su libro Quilt Road. Cambié la forma, su original es cuadrado y yo lo quería rectangular, y miré qué telas utilizaba. Para mi sorpresa casi la mitad estaban puestas del revés. Me fui a El Club de la Aguja a comprarlas y con Lucía las escogimos y substituimos algunas pero siguiendo el esquema original. Por primera vez en mi vida miraba el revés de la tela para escogerla.
Una vez en casa y mirándolas, tan bonitas, pensé en ponerlas del derecho. Era un crimen ponerlas del revés!!! Empecé a cortar los cuadraditos e hice dos presentaciones: una del derecho y otra del revés. Definitivamente tenían que ir del revés. La combinación que se conseguía poniéndolas del derecho no dejaba de ser un batiburrillo. Cuando el top estuvo acabado, si lo mirabas por el revés, es decir, con las telas del derecho, era una auténtica birria.

Así pues, no nos olvidemos del revés de las telas. Pueden ser muy útiles.