LA JAPONESA
Mi hijo está muy interesado en la cultura japonesa y una de las cosas que le gustan son los grabados, tiene dos originales que compró en el Saló d'Antiquaris a Kotobuki.
Un día me preguntó si yo podría hacerle un quilt de una fotografía de un libro, le dije que dependía de lo que fuera. Cuando me enseñó el modelo pensé que podría hacerlo y me lancé. El problema era que lo quería “exacto”. Naturalmente no había manera de encontrar las telas del kimono original y cuando fui a comprarlas me llevé la cámara e hice dos composiciones, una con telas parecidas, que a mí me parecían sosísimas, y otra con las que lleva. Le mandé las fotos por e-mail y, afortunadamente, estuvo de acuerdo con las que a mí me gustaban.
El proceso fue el mismo que con Un any després. Fotocopia a tamaño natural y master y plantillas en papel vellum. Lo más complicado fue decidir el orden de costura. No es sólo un kimono, debajo lleva tres vestidos más y se ve el forro, sobretodo en la cola. No sabía qué iba encima y qué iba debajo. Estuve días estudiándolo y me ayudé con otros grabados donde se veía mejor el orden y con las opiniones de mi familia a quienes no paré de consultar.
Está aplicado a máquina, con hilo de nylon transparente y puntada zig-zag de 1.5 de largo y 0.5 de ancho.
Lo más pesado fue ir haciendo los dobladillos a las piezas, no me gusta nada. Primero probé embastándolos, después doblando y planchando, y al final me quedé con el pegamento para tela de Clover. Para sujetar las piezas al aplicar usé Glue-Baste-It de Roxanne. Para mí es el sistema más práctico aunque tienes que estar lavándote las manos continuamente porque te quedan muy pegajosas.
Como ya he dicho, el orden de costura era complicado: había muchas superposiciones y no podía seguir un orden de, por ejemplo, empezar por el centro o por la cabeza, sino que una pieza llevaba por encima varias más que, a su vez, iban debajo de otras. Me di cuenta que si intentaba aplicar las piezas directamente sobre la tela de fondo podían quedar mal porque tendría que ir cosiéndolas desperdigadas y por mucho cuidado que tuviera al poner el master como guía era fácil que se desplazara pues el tamaño que tenía no era fácil de manejar. Así que fui aplicando por partes sobre papel de paper piecing que retiré cuando los cosí al fondo. Cosí por separado los faldones, la cola, el lazo, las mangas, el corpiño y el pelo con el tocado.
El gran problema fue la cara. Aunque he hecho mucho punto de cruz no he bordado nunca. Hice un par de pruebas en un trozo de cotonet y al final decidí bordar directamente en la tela definitiva porque no tenía ganas de que me quedara bien y no pudiera aprovecharlo.
Las letras rojas están aplicadas con Heat and Bond y zig-zag de 1.0 de largo y 1.0 de ancho. Y la firma está bordada en punto de tallo.
El tocador está hecho de una sola pieza de tela negra y las líneas que le dan las formas están acolchadas con hilo de color crudo.
Lo acabé en setiembre de 2005 y cuando supe que el tema para Sitges ’06 era “Geografia” pensé que ya tenía obra para presentar pero surgió un problemilla: mi hijo no me lo dejó porque el año anterior había visto que todo el mundo toqueteaba los quilts....
Se llama La Japonesa. El nombre no es muy original pero cuando trabajaba en él era como le llamábamos y así se quedó. Mide 81 x 125 cm.
El original es: El encuentro de las bellezas: Junto a la mesita de tocador de Kikukawa Eizan – Oban 39,0 x 26,3 – Nishiki-e – Editorial Izumisa – Hacia el año Bunka 9 (1812).
Y aquí tenéis el original y la copia.
































