martes, 31 de octubre de 2006

LA JAPONESA



Mi hijo está muy interesado en la cultura japonesa y una de las cosas que le gustan son los grabados, tiene dos originales que compró en el Saló d'Antiquaris a Kotobuki.
Un día me preguntó si yo podría hacerle un quilt de una fotografía de un libro, le dije que dependía de lo que fuera. Cuando me enseñó el modelo pensé que podría hacerlo y me lancé. El problema era que lo quería “exacto”. Naturalmente no había manera de encontrar las telas del kimono original y cuando fui a comprarlas me llevé la cámara e hice dos composiciones, una con telas parecidas, que a mí me parecían sosísimas, y otra con las que lleva. Le mandé las fotos por e-mail y, afortunadamente, estuvo de acuerdo con las que a mí me gustaban.

El proceso fue el mismo que con Un any després. Fotocopia a tamaño natural y master y plantillas en papel vellum. Lo más complicado fue decidir el orden de costura. No es sólo un kimono, debajo lleva tres vestidos más y se ve el forro, sobretodo en la cola. No sabía qué iba encima y qué iba debajo. Estuve días estudiándolo y me ayudé con otros grabados donde se veía mejor el orden y con las opiniones de mi familia a quienes no paré de consultar.

Está aplicado a máquina, con hilo de nylon transparente y puntada zig-zag de 1.5 de largo y 0.5 de ancho.

Lo más pesado fue ir haciendo los dobladillos a las piezas, no me gusta nada. Primero probé embastándolos, después doblando y planchando, y al final me quedé con el pegamento para tela de Clover. Para sujetar las piezas al aplicar usé Glue-Baste-It de Roxanne. Para mí es el sistema más práctico aunque tienes que estar lavándote las manos continuamente porque te quedan muy pegajosas.

Como ya he dicho, el orden de costura era complicado: había muchas superposiciones y no podía seguir un orden de, por ejemplo, empezar por el centro o por la cabeza, sino que una pieza llevaba por encima varias más que, a su vez, iban debajo de otras. Me di cuenta que si intentaba aplicar las piezas directamente sobre la tela de fondo podían quedar mal porque tendría que ir cosiéndolas desperdigadas y por mucho cuidado que tuviera al poner el master como guía era fácil que se desplazara pues el tamaño que tenía no era fácil de manejar. Así que fui aplicando por partes sobre papel de paper piecing que retiré cuando los cosí al fondo. Cosí por separado los faldones, la cola, el lazo, las mangas, el corpiño y el pelo con el tocado.

El gran problema fue la cara. Aunque he hecho mucho punto de cruz no he bordado nunca. Hice un par de pruebas en un trozo de cotonet y al final decidí bordar directamente en la tela definitiva porque no tenía ganas de que me quedara bien y no pudiera aprovecharlo.

Las letras rojas están aplicadas con Heat and Bond y zig-zag de 1.0 de largo y 1.0 de ancho. Y la firma está bordada en punto de tallo.

El tocador está hecho de una sola pieza de tela negra y las líneas que le dan las formas están acolchadas con hilo de color crudo.

Lo acabé en setiembre de 2005 y cuando supe que el tema para Sitges ’06 era “Geografia” pensé que ya tenía obra para presentar pero surgió un problemilla: mi hijo no me lo dejó porque el año anterior había visto que todo el mundo toqueteaba los quilts....

Se llama La Japonesa. El nombre no es muy original pero cuando trabajaba en él era como le llamábamos y así se quedó. Mide 81 x 125 cm.

El original es: El encuentro de las bellezas: Junto a la mesita de tocador de Kikukawa Eizan – Oban 39,0 x 26,3 – Nishiki-e – Editorial Izumisa – Hacia el año Bunka 9 (1812).

Y aquí tenéis el original y la copia.

domingo, 29 de octubre de 2006

TRABAJOS EN CURSO

Ya tengo acolchado en las costuras el quilt de telas japonesas que enseñé en el post Poniendo imperdibles. Ahora está pendiente de si me decido por acolchar los cuadros o no los acolcho. Por un lado, tal como está, queda poco acolchado pero me gusta; por otro, si acolcho los cuadros puede que quede demasiado. No sé qué hacer. Además, como voy a hacerlo a máquina va a ser un poco rollo ir sacando el hilo de la canilla a cada momento porque son de 4" y las costuras serán muy cortas, sobretodo si los acolcho en diagonal. En fin, que ¿qué hago? Se ruegan sugerencias. La solución más inmediata es dejarlo como está y siempre estoy a tiempo de acolchar más cuando no haga tanto calor. Después de releer lo que acabo de escribir creo que queda claro que no tengo ganas de acolcharlo más. Lo dejaré en standby y a ver qué pasa.


------------------------------


Ayer sábado estuve poniendo imperdibles otra vez. Debe ser mi sino en otoño.

Le he hecho una manta para el sofá a mi hijo. Es un pack que compré en Glorious Color y que había visto en el libro Quilt Road de Kaffe Fassett (como no!). No he hecho ninguna modificación porque la combinación de telas y colores me parecía perfecta y creo que si hubiera cambiado una sola tela lo hubiera estropeado. Es un diseño de Mary Mashuta.




Los colores han quedado un poco apagados en la foto pero cuando esté acabado volveré a fotografiarlo y lo publicaré otra vez.


Quería haber ido enseñando el proceso pero era una sorpresa y como mi hijo es lector habitual no he podido. Ahora ya ha visto el top acabado y puedo enseñarlo.

Y me voy a acolchar un rato o no lo acabaré nunca. Esto de internet es una droga.

viernes, 27 de octubre de 2006

MINI VACACIONES

Acabo de llegar de unas mini vacaciones. Hemos estado en San Sebastián. La primera vez que estuvimos nos enamoramos de la ciudad y desde entonces todos los años vamos a pasar dos o tres días. Me encanta pasear por la Concha, por las calles del Ensanche, por el barrio Viejo, cenar de pinchos y comer como sólo se come en el Norte.

Este año ha sido especial porque nuestro hijo ha venido con nosotros. Es otro enamorado de la ciudad y ha ido por su cuenta varias veces pero esta vez hemos podido combinar fechas y hemos ido los tres y ha sido fantástico.

El único problema ha sido el tiempo. El día antes de salir miré la previsión en tres webs distintas, una de ellas la del Instituto Nacional de Meteorología, y en las tres decía LLUVIA y VIENTO, en la del INM incluso indicaban la cantidad: unos 65 l y más de 50 km/h. Lógicamente cargamos con varios pares de zapatos, bambas, calcetines, pantalones para poder cambiarnos por si nos mojábamos, chubasqueros, gorras, chaquetas de diferentes gruesos y naturalmente paraguas. Y ¿qué nos encontramos? SOL radiante, temperaturas de 30º al mediodía y de 26º a las 10 de la noche!!!!! No me quejo del tiempo, que va, si siempre que vamos llueve!!!! De lo que me quejo es de no haber llevado ropa de verano. Nos hemos cocido!!!!
A partir de ahora ya no me fío de los meteorólogos y aunque vayamos en pleno enero yo me llevo el bañador.







P.D.: No pongo links de webs de meteorología porque para lo que sirven...

lunes, 23 de octubre de 2006

ALMACENAJE DE TELAS

Hoy quiero enseñaros una parte del cuarto de costura. En concreto el “almacenaje” de telas. No es el mejor sistema, pero es el que a mi me funciona... por ahora!!! Lo he ido cambiando según crecían los stocks.

Como cuando empecé sólo tenía unas 15 telas las guardé en una cajita. Cuando tuve unas cuantas más las pasé a una caja más grande y así sucesivamente. Pero llegó un momento en que no encontraba nada. De vez en cuando las ordenaba pero siempre acababan revueltas porque, después de sacarlas para escoger algunas, las volvía a meter de cualquier manera y me daba mucha pereza volver a ordenarlas.

Navengando por ahí, buscando otras cosas, de vez en cuando me encontraba con fotos de los cuartos de costura de quilters americanas y fui cogiendo ideas.

Compré cuatro cajones de plástico en el AKI y clasifiqué las telas más o menos por colores. Ahora ya hay diez y espero que pronto necesite más, eso querrá decir que tendré más telas!!!!



Así es cómo las tengo ordenadas:

- claros (blancos, crudos...)
- amarillos, naranjas
- rojos
- azules y lilas
- verdes
- oscuras (negros, grises y marrones)
- japonesas (tipo Yoko Saito)
- Kaffe Fassett
- inclasificables (floripondios varios)
- retalitos


En una caja más grande guardo las telas de las que tengo bastante cantidad porque ocupan mucho espacio en los cajones. Y en un armario guardo las recicladas: camisas, vestidos...

Y mi última adquisición: unos cajones del IKEA que he puesto debajo de la mesa y donde tengo las telas de los quilts en los que estoy trabajando, así no tengo que levantarme cada dos por tres.





La caja “retalitos” merece una explicación:



Ya he dicho que lo que más me gusta hacer es aplicación. Un día me di cuenta que algunas de las piezas pequeñitas podía cortarlas de alguno de los trozos que iba dejando en un rincón de la mesa para tirarlos. Desde entonces, antes de tirarlos aparto los que tienen un cierto tamaño y creo que pueden servir y los guardo. No es por ahorrar tela sino que a veces sólo necesito un trocito para hacer una hoja, un pétalo, o cualquier otra cosa y la que iría perfecta se acabó. Pruebo a ver si queda algo en “retalitos” y a veces tengo suerte!!!

También empezó metiendo los retales de cualquier manera en una caja pero encontrar algo era peor que con los fat quarters!!!!!! Y un buen día se me ocurrió usar las bolsas de plástico que compro en La Industrial Bolsera para congelar. La verdad es que fue un auténtico rollo organizarlos y lo fui haciendo a ratos perdidos, pero ahora que ya está en marcha no cuesta nada ir metiéndolos en las bolsitas.

Estoy convencida que nunca, nunca los llegaré a usar todos pero ahí están por si acaso.

Son muy útiles para hacerme una idea de cómo va a quedar lo que estoy planeando. Es más cómodo poner un trocito de tela que un fat cuarter por más que lo doble.

Hay muchos otros sistemas de clasificación, he visto quien los tiene por valores: claros, medios y oscuros; por estampados: lisos, rayas, flores, navideños... Es cuestión de encontrar el que mejor nos vaya según nuestras necesidades.

Y como no quiero que os penséis que soy una obsesa del orden os pongo una foto de una mesa de la buhardilla:



Recibos por archivar, libros que tienen que volver a su estantería y no quiero ni pensar cuántas cosas más. Me da pánico ponerme a arreglarla!!!!!!!!

sábado, 21 de octubre de 2006

ALBUM DE TELAS

Cuando empecé a tener unas cuantas telas de las que apenas me quedaba algo pensé que sería buena idea hacer una especie de álbum para recordarlas. Así pues, fui cortando un cuadrado de 5 x 5 cm de cada y las fui pegando a una cartulina DIN A5 clasificadas por colores: rojos, verdes, azules...
Después la cosa ha ido degenerando y en vez de cortar un cuadrado lo que hago es aprovechar algún recorte que me queda cuando corto las piezas. Lo reconozco, soy tacaña con las telas. Bueno, según para qué, porque no me importa malbaratarla para "fussy cut" alguna pieza, sobre todo cuando hago aplicación y me interesa una parte concreta del estampado. Tendrías que ver cómo quedan mis fat quarters, parecen un queso gruyere.

Tengo dos excepciones en cuanto a clasificación: Yoko Saito y
Kaffe Fassett. Tienen su propio apartado y en el caso de Kaffe están clasificadas por colores. Son dos de mis diseñadores favoritos y como podéis ver totalmente diferentes.


Éstas son algunas de las telas de Yoko Saito. No todas estan diseñadas por ella pero son de su estilo.




















Y aquí una muestra de las muchas que tengo de Kaffe Fassett.


















El álbum no tiene ninguna utilidad en sí mismo. Como todas las quilters sé perfectamente qué telas tengo, aunque haga años que no las haya usado, y sé también qué cantidad me queda, pero a veces me es más cómodo buscar en el álbum que revolver cajones y sobre todo sirve para ver la evolución que he ido experimentado.

jueves, 19 de octubre de 2006

UN ANY DESPRÉS

Esta colcha es muy especial para mí. Os voy a explicar su historia.

En otoño del 2003 María José nos animó a preparar quilts para Viladrau ’04. El tema era “Flores”. Buscando modelos encontré uno en una revista japonesa que me enamoró. El problema era que sólo disponía de la fotografía y además ni tan siquiera era a página completa. Pensé que por probar no pasaba nada e hice una fotocopia en color. Decidí el tamaño que quería para la colcha, 190x190, y después de muchos cálculos con una regla milimetrada, mide que medirás la fotocopia, fui haciendo ampliaciones de los bloques de flores de más o menos el 700%. Os podéis imaginar como quedaban las fotocopias, pero lo que a mí me interesaba era el contorno del dibujo. Los repasé con rotulador y luego los calqué en papel vellum. Tuve que hacer todo este proceso porque soy totalmene negada para el dibujo. Descarté algunos bloques que no me gustaban y los substituí por otros de otras revistas o libros e hice una composición.

Empecé por los bloques de flores aplicados. La plantilla en papel vellum me sirvió de master y fui estudiando cada bloque buscando el orden en que iba a aplicar las piezas. De nuevo con papel vellum hice las plantillas. Este papel va muy bien porque es muy transparente pero grueso así que permite calcar con facilidad y después “fussy cut” las telas.

Cuando los tuve hechos pasé al patchwork. Como se ve en la fotografía las piezas son irregulares y algunas son curvas. Cogiendo ideas del original dibujé la colcha en papel milimetrado y me dispuse a preparar las plantillas pero el invento no funcionó porque por más cuidado que pusiera en los cálculos un milímetro en el papel se convertía en centímetro a tamaño real y al dibujar cada plantilla por separado después no cuadraban. Así que se me ocurrió dibujar la colcha a tamaño natural en papel craft. Mientras dibujaba las piezas iba pensando en qué forma las cosería para evitar costuras en “Y” aunque puse algunas para romper la uniformidad. Retiré varios muebles de la buhardilla y extendí el dibujo en el suelo. Ahí estuvo varias semanas sin que mis hombres se quejaran del espacio que ocupaba. Fui recortando los “bloques” y las piezas que los formaban y ahora sí que cuadraba todo. Un par de años después descubrí que éste es el sistema que utiliza Ruth B. Mcdowell para realizar sus magníficos quilts, lo que demuestra que reinventamos la sopa de ajo continuamente.

El tener el patrón a tamaño natural extendido me sirvió también para ir probando telas encima de cada pieza y para poner en el sitio que le correspondía los trozos ya cosidos e ir viendo el efecto que hacía. Es lo que también hace Ruth.

Una vez montado el top estuve días y días dibujando las líneas de acolchado. Decidí acolchar cada pieza de una forma distinta, así que hay líneas horizontales, verticales, diagonales en diferentes ángulos, curvas y círculos, y los bloques de flores en "echo". Y me puse manos a la obra.

Y aquí empieza la historia del cambio que se produjo en mi vida de quilter: cuando tenía acolchado más de la mitad me apareció una tendinitis de Quervain en la mano izquierda que me tuvo durante un par de meses sin poder hacer nada, y cuando digo nada no me refiero sólo a coser sino a la vida en general. Esta tendinitis provoca inflamación del tendón y dolor en la muñeca cuando hacemos la pinza con el pulgar y el resto de dedos de la mano y hasta que no te encuentras con ella no te das cuenta de la cantidad de veces al día que haces esa pinza, fijaos durante un rato, sobretodo si estáis cosiendo: es como sujetamos la tela para coser. Estuve haciendo sesiones de recuperación pero no mejoraba y el médico me propuso operarme pero yo no lo tenía claro, conozco a una persona a quien después de la operación le quedó el pulgar insensible, así que pensé que ya iría tirando.

Cuando mejoré algo me pasé a coser a máquina. Fue empezar de cero. No tenía ni idea y hasta entonces había demostrado ser una auténtica petarda. Cogí mi Husqvarna, que había utilizado muy poco, básicamente para acolchar en las costuras, y empecé a hacer prácticas.

Pero el quilt seguía a medio acolchar, llevaba meses parado.

Un día María José me dijo que probara a acolchar con cuchara, de este modo no tendría que hacer presión con el índice o el corazón (cosa que tampoco podía hacer porque me dolía la muñeca) y vuelta a aprender porque no sabía acolchar así. Y a base de acolchar a ratitos, nunca mucho seguido, conseguí acabar la colcha UN AÑO DESPUES de lo previsto.

No pudo ir a Viladrau pero llegó a tiempo para Sitges ’05. Tuve suerte, el tema era “Los colores de la primavera y el verano” y pude presentarlo.

martes, 17 de octubre de 2006

DE PRÁCTICAS

Hace tiempo hice estos bloques como práctica para aprender a aplicar a máquina.

El otro día los encontré en el fondo de un cajón cuando estaba reorganizando el cuarto de costura, cosa que suelo hacer de vez cuando porque con las nuevas adquisiciones de telas o libros tengo que cambiar las cosas de sitio o añadir cajones u otro mueble auxiliar.

El caso es que ni me acordaba de ellos y al verlos pensé que algo se podría hacer. Estuve probando algunas telas de las que tenía suficiente para el largo de las tiras y al final me decidí por ésta. Como forro le puse una que no me gusta nada y que no creo que use nunca.

Y al final no ha quedado mal. Es pequeño, mide 30 x 42 cm. y quedará la mar de bien en algún trozo de pared libre del cuarto de costura.

sábado, 14 de octubre de 2006

BALTIMORE

En 2002 descubrí la tienda El Club de la Aguja y a María José y me apunté a un cursillo. No era un cursillo específico, se trataba de ir un día a la semana y cada una hacía lo que prefería.

Por entonces lo que más me gustaba ya era la aplicación. No os podéis imaginar lo que disfruto aplicando.

Decidí hacer un Baltimore y María José me convenció para utilizar unos colores menos convencionales.



Fui probando diferentes técnicas de aplicación: con freezer paper debajo, embastando, y la que prefiero: ir girando el borde con la aguja.

Lo tengo en el sofá de la sala que es negro y el quilt resalta muchísimo.

En esta foto de detalle se ven mejor los colores.

El original es del libro Rose Sampler Supreme de Roseramy Makhan.

Pero si queréis hacer un cursillo intensivo de aplicación a mano os recomiendo Baltimore Beauties and Beyond de Elly Sienkiewicz

jueves, 12 de octubre de 2006

LOS ORÍGENES

Buscando una foto antigua de mi marido que necesitaba para que la publiquen en un anuario he encontrado ésta y no he podido resistir la tentación de ponerla en el blog.

Soy yo con dos años COSIENDO UN BOTÓN.

No hay duda de que mi afición a la costura viene de lejos.







miércoles, 11 de octubre de 2006

ADICCIONES

Hasta ayer por la noche no empecé a acolchar el quilt que preparé el domingo. Estoy liada con el tema de los blogs, entre intentar mejorar el mío y visitar el de otras quilters no coso nada. Esto empieza a ser preocupante, por si no tenía suficiente con la adicción al patchwork y a internet ahora los blogs!!

Mi amiga Núria me dejó ayer cinco números extra de la revista
Quiltmania, son monográficos de exposiciones en Tokyo, Houston y Alsacia y son tan fantásticos que me los voy a tener que comprar. Ésta es otra, menudo hobby nos hemos buscado, entre telas, libros, revistas y materiales varios a mí me van a echar de casa un día de estos.


Aquí tenéis el aspecto que tiene mi mesa de trabajo cuando acolcho a máquina.

Reconozco que el sistema es un poco cutre pero funciona. A veces tengo que poner más libros pero no hay problema porque la Gran Enciclopèdia Catalana tiene 24 volúmenes.

No acabo de decidirme a hacer una muesca en la mesa para empotrar la máquina porque cuando no cosa me molestaría. Ya sé que podría quitarla y ponerle una tapa pero me parece un poco pesado. Os agradeceré mucho que me déis sugerencias
.

martes, 10 de octubre de 2006

PONIENDO IMPERDIBLES (segunda parte)


Para este quilt he necesitado montones de imperdibles porque la guata es de lana y no se adhiere tanto como la de algodón y hay que ponerlos más juntos. Aquí no están todos. Tuve que ir a comprar más!!!!!

Éste es otro truquillo de los buenos. Para cerrar los imperdibles utilizo una cucharilla. Si no habéis intentado nunca cerrar un imperdible sobre una mesa y sin poder ayudaros con la otra mano debajo de la tela, intentadlo. Ya veréis lo que cuesta!!! En cambio con la cucharilla es facilísimo.

Cuando acabo de poner los imperdibles en toda la superfície de la mesa tengo que mover el sandwich.

Quito los clips que sujetan el forro y muevo todo hacia un lado. Doblo el top y la guata y vuelvo a sujetar el forro bien liso. Pongo otra vez la guata y el top encima y sigo poniendo imperdibles. Cuando acabo este lado hago lo mismo con el que ha quedado colgando y después con los lados largos.

Antes utilizaba adhesivo en spray pero si el quilt es grande acaba despegándose de los extremos de tanto doblarlo y desdoblarlo para que pase por la máquina de coser. Además me quedaba toda la casa pegajosa.


El sistema para montar el sandwich también sirve si se va a acolchar a mano. La diferencia es que en lugar de imperdibles lo embasto.

lunes, 9 de octubre de 2006

PONIENDO IMPERDIBLES

En otoño del año pasado hice una funda para un nórdico para la cama de mi hijo pero como el mozo se ha independizado ya no se utiliza y me daba pena tenerlo en un estante así que decidí deshacerlo y reconvertirlo en un quilt más cuadrado. Como no estaba acolchado no me dio mucho trabajo y pude aprovechar muchas de las tiras ya hechas, solo tuve que añadirles algunos bloques de las tiras que sobraban para hacerlas más largas. Acabé el top en julio pero con el calor que ha hecho no he podido acolcharlo. No es que ahora haga mucho fresco pero tengo ganas de acabarlo así que este domingo me he pasado toda la tarde poniendo imperdibles.

Os voy a mostrar cómo preparo el sandwich. Los que no hacéis patchwork, que por ahora sois la totalidad de mis lectores, al menos los que dejáis comentarios, veréis los entresijos.

Primero marco los centros de la mesa con palillos que sujeto con cinta de pintor. Esto os puede parecer una tontería pero es muy útil para localizar el centro a través de las capas.

No recomiendo usar la mesa del comedor u otra mesa buena porque la rayaríamos con los imperdibles. Yo uso la del comedor porque se abre como un libro y si quedan rayas no se ven cuando se vuelve a plegar, además tengo que cambiarla.

Previamente he marcado los centros del forro. Lo pongo sobre la mesa, doblado por la mitad y revés con revés de manera que el derecho quede abajo.


Alineo los centros con los de la mesa. Aquí ya empezamos a ver la utilidad de los palillos porque es fácil encontrarlos al tacto.

Fijo el forro con sujetadores de manteles. Como necesito al menos una docena los compro en un todo a 100. Tengo un surtido de modelos como podéis ver.

Tiene que quedar bien liso, sin una sola arruga pero tampoco muy tibante.

Pongo a continuación la guata, también bien centrada (suerte de los palillos!!!). También tiene que quedar bien lisa. Normalmente la plancho antes, pasándole la plancha con vapor sin llegar a tocarla.

Finalmente pongo el top, también centrado. Tiene que estar bien planchado y previamente le he quitado los hilos que quedan sueltos por el revés. Si las telas son oscuras no se notan pero si son claras queda horrible ver la sombra del hilo y cuando esté acolchado no habrá manera de quitarlos.

sábado, 7 de octubre de 2006

EL SEGUNDO QUILT

Totalmente de casualidad, un día que volvía de un médico al que iba por primera vez, descubrí una tienda de patchwork donde tenían revistas americanas, todo un mundo nuevo para mí.

Adapté un mini quilt para hacer una colcha para la cama de mi hijo. Me lo pasé pipa agrandando el bloque y haciendo cálculos y dibujos en papel milimetrado.

Compré unas 15 telas nuevas y aproveché las que me habían sobrado del primero. Concebía el patchwork como una labor de retales y me parecía que cuantas más telas hubiera, mejor. Durante el cursillo que había hecho me sentía un poco acomplejada porque las compañeras ya llevaban un trimestre y tenían restos de sus trabajos anteriores y yo estaba allí, con mis diez telitas. ¿Os suena, quilters compradoras de telas compulsivas?
En total lleva 31 telas que en aquellos momentos eran muchas para mí.

Está cosido y acolchado a mano. Las costuras largas del borde pensé hacerlas a máquina pero tenía una que era un desastre. Nunca conseguí hacer una sola costura con ella, cuando no se rompía la aguja arrugaba la tela. La llevé varias veces al mecánico y me decía que era una buena máquina pero yo no conseguía más que desesperarme. A punto estuve alguna vez de tirarla por la ventana!!!!!

Ahora la veo sencillita y clásica pero es el primer quilt que hice yo sola, sin ayuda de nadie.

viernes, 6 de octubre de 2006

UNO DE MIS ÚLTIMOS TRABAJOS

Si, ya sé que me he ido de un extremo al otro, del primer quilt a uno de los últimos, pero quería que lo viérais.

Lo hice para la compañera de mi hijo. La verdad es que no nos llevamos muy bien. Tuvimos una enganchada un día en que estábamos las dos solas y desde entonces nos ignoramos. Cuando voy a su casa la saludo cariñosamente, ella me corresponde, más que nada porque como está todo el día sola debe alegrarse de ver a alguien, pero luego se va a su habitación y sólo sale de vez en cuando, se da una vuelta por donde yo estoy y aunque le hablo ella no me contesta. Con quien se lleva muy bien es con mi marido, demasiado bien a veces. Es muy zalamera con él y a veces no sabe como quitársela de encima.

Pero en el fondo la quiero y por eso le hice una colcha. Aquí la tenéis.



Le puse tres capas de guata para que en invierno esté calentita.

jueves, 5 de octubre de 2006

MI PRIMER QUILT


Éste fue mi primer quilt. Aun me acuerdo de estar en el sofá, viendo la tele y cosiendo los cuadraditos. Cosía y cosía con unas ganas enormes de ver el resultado final. Eso es lo que tiene el patchwork, que aunque tengas la idea de lo que vas a hacer el resultado es una sorpresa. Sólo con que cambies de lugar una tela o un bloque todo cambia.
Siempre he sido buscadora de información de cualquier cosa que haga así que me puse a mirar por internet y encontré montones de webs con consejos y trucos. Ahí descubrí que para marcar la tela es mucho mejor si se pone un papel de lija debajo, se evita que la tela se mueva y el lápiz marca las lineas perfectamente.
El acolchado fue un poco pesado. La profesora me hizo acolchar a muy poca distancia de la costura, menos del quarto de pulgada, por lo tanto me iba encontrando los márgenes de costura debajo, o sea, tres telas del top, la boata más el forro!!!!!! y además con una aguja para acolchar que era muy dura. Pensé que esto no estaba hecho para mí. Y el dedo de la mano izquierda lo tenía agujereado de ir pinchando con la aguja. Se lo dije a la profe y me contestó que no había nada para solucionarlo, pero mirando en internet descubrí que había unos discos adhesivos. Fui a Dona, que era la única tienda que conocía, y allí los encontré y no veas el cambio.
Como aprendí más con lo que encontraba en internet que con lo que me enseñaba la profe, que todo sea dicho no sabía mucho, dejé el cursillo y me convertí en autodidacta.
Cuando sepa cómo incluir vínculos (se lo tengo que preguntar a mi hijo pero ahora está de viaje), pondré en el blog enlaces con webs que tienen montones de información.

miércoles, 4 de octubre de 2006

MI RELACIÓN CON EL PATCHWORK

Empecé a hacer patchwork hace unos 6 años. Siempre me han gustado mucho las labores, punto de cruz, bolillos, ganchillo, media....
Un buen día me apunté a un cursillo, más que nada por hacer alguna actividad fuera de casa. He dicho un buen día y me parece que sería más correcto decir un mal día, porque el patchwork es tan adictivo que ahora ya no puedo estar sin coser. En casa ya no sabemos donde poner las colchas o en qué paredes colgar los tapices.
He trabajado con todas las técnicas, tanto a mano como a máquina. Debido a una lesión en la muñeca ahora trabajo casi siempre a máquina y aunque no es mi fuerte me voy defendiendo.

Me gustaría compartir experiencias con otras quilters, explicarnos truquillos de esos que vamos aprendiendo porque nos los explica una compañera o los leemos en un libro y que pueden parecer una tontería pero que nos facilitan mucho el trabajo.
Iré publicando fotos de mis trabajos y de piezas que me gustan