jueves, 19 de octubre de 2006

UN ANY DESPRÉS

Esta colcha es muy especial para mí. Os voy a explicar su historia.

En otoño del 2003 María José nos animó a preparar quilts para Viladrau ’04. El tema era “Flores”. Buscando modelos encontré uno en una revista japonesa que me enamoró. El problema era que sólo disponía de la fotografía y además ni tan siquiera era a página completa. Pensé que por probar no pasaba nada e hice una fotocopia en color. Decidí el tamaño que quería para la colcha, 190x190, y después de muchos cálculos con una regla milimetrada, mide que medirás la fotocopia, fui haciendo ampliaciones de los bloques de flores de más o menos el 700%. Os podéis imaginar como quedaban las fotocopias, pero lo que a mí me interesaba era el contorno del dibujo. Los repasé con rotulador y luego los calqué en papel vellum. Tuve que hacer todo este proceso porque soy totalmene negada para el dibujo. Descarté algunos bloques que no me gustaban y los substituí por otros de otras revistas o libros e hice una composición.

Empecé por los bloques de flores aplicados. La plantilla en papel vellum me sirvió de master y fui estudiando cada bloque buscando el orden en que iba a aplicar las piezas. De nuevo con papel vellum hice las plantillas. Este papel va muy bien porque es muy transparente pero grueso así que permite calcar con facilidad y después “fussy cut” las telas.

Cuando los tuve hechos pasé al patchwork. Como se ve en la fotografía las piezas son irregulares y algunas son curvas. Cogiendo ideas del original dibujé la colcha en papel milimetrado y me dispuse a preparar las plantillas pero el invento no funcionó porque por más cuidado que pusiera en los cálculos un milímetro en el papel se convertía en centímetro a tamaño real y al dibujar cada plantilla por separado después no cuadraban. Así que se me ocurrió dibujar la colcha a tamaño natural en papel craft. Mientras dibujaba las piezas iba pensando en qué forma las cosería para evitar costuras en “Y” aunque puse algunas para romper la uniformidad. Retiré varios muebles de la buhardilla y extendí el dibujo en el suelo. Ahí estuvo varias semanas sin que mis hombres se quejaran del espacio que ocupaba. Fui recortando los “bloques” y las piezas que los formaban y ahora sí que cuadraba todo. Un par de años después descubrí que éste es el sistema que utiliza Ruth B. Mcdowell para realizar sus magníficos quilts, lo que demuestra que reinventamos la sopa de ajo continuamente.

El tener el patrón a tamaño natural extendido me sirvió también para ir probando telas encima de cada pieza y para poner en el sitio que le correspondía los trozos ya cosidos e ir viendo el efecto que hacía. Es lo que también hace Ruth.

Una vez montado el top estuve días y días dibujando las líneas de acolchado. Decidí acolchar cada pieza de una forma distinta, así que hay líneas horizontales, verticales, diagonales en diferentes ángulos, curvas y círculos, y los bloques de flores en "echo". Y me puse manos a la obra.

Y aquí empieza la historia del cambio que se produjo en mi vida de quilter: cuando tenía acolchado más de la mitad me apareció una tendinitis de Quervain en la mano izquierda que me tuvo durante un par de meses sin poder hacer nada, y cuando digo nada no me refiero sólo a coser sino a la vida en general. Esta tendinitis provoca inflamación del tendón y dolor en la muñeca cuando hacemos la pinza con el pulgar y el resto de dedos de la mano y hasta que no te encuentras con ella no te das cuenta de la cantidad de veces al día que haces esa pinza, fijaos durante un rato, sobretodo si estáis cosiendo: es como sujetamos la tela para coser. Estuve haciendo sesiones de recuperación pero no mejoraba y el médico me propuso operarme pero yo no lo tenía claro, conozco a una persona a quien después de la operación le quedó el pulgar insensible, así que pensé que ya iría tirando.

Cuando mejoré algo me pasé a coser a máquina. Fue empezar de cero. No tenía ni idea y hasta entonces había demostrado ser una auténtica petarda. Cogí mi Husqvarna, que había utilizado muy poco, básicamente para acolchar en las costuras, y empecé a hacer prácticas.

Pero el quilt seguía a medio acolchar, llevaba meses parado.

Un día María José me dijo que probara a acolchar con cuchara, de este modo no tendría que hacer presión con el índice o el corazón (cosa que tampoco podía hacer porque me dolía la muñeca) y vuelta a aprender porque no sabía acolchar así. Y a base de acolchar a ratitos, nunca mucho seguido, conseguí acabar la colcha UN AÑO DESPUES de lo previsto.

No pudo ir a Viladrau pero llegó a tiempo para Sitges ’05. Tuve suerte, el tema era “Los colores de la primavera y el verano” y pude presentarlo.

10 comentarios:

auxi dijo...

Pues la verdad es que vaya historia que tiene este quilt, pero la verdad es que ha merecido la pena, porque es una preciosida, como todo lo que haces. Espero que tu muñeca vaya un poco mejor, es un claro caso de eenfermedad profesional...
Aprovecho para hacerte una pregunta: para aplicar y acolchar a máquina, ¿hace falta una maquina de coser especial?
Un beso fuerte, y gracias por tus comentarios.

laurapatch dijo...
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laurapatch dijo...

No soy entendida en máquinas, seguro que Ana te podrá informar mejor pero ahí va mi opinión: si ya tienes máquina de coser, para aplicar sólo necesitas que haga zig zag y una pata abierta para ver mejor por donde coses.
Para acolchar líneas rectas es necesaria la pata de doble arrastre; para acolchado libre se necesitan otras patas especiales, mira si tu máquina las acepta.
Si no tienes máquina de coser te recomiendo una especial de patchwork, ya que te vas a gastar el dinero no escatimes.
Y un libro mágnifico, con él aprendi a aplicar a máquina en plan autodidacta: "Mastering Machine Appliqué" de Harriet Hargrave. Mira en Amazon para más información pero yo lo compré aquí.
Besos y gracias por tus comentarios, hace mucha ilusión ver que te leen.

anapatchwork dijo...

Me pasó algo similar (pero sin los aplicados) en el diseño y construcción del quilt "día del almendro en flor". Se aprende un montón de esa forma, verdad?

No es irónico el premio al mejor acolchado a mano, realmente te lo mereciste, no sólo por los resultados sino por tu esfuerzo, constancia y ansias de superación.

El paso a la máquina míralo como una oportunidad que te da la vida para aprender de nuevas estrategias. Yo ADORO coser a máquina.

Ahora que conozco su historia, me gusta aún más el quilt.

laurapatch dijo...

Ana, eres un cielo. Gracias por tus comentarios. Me alegran el día.
A mí también me gusta coser a máquina pero añoro pasarme horas cosiendo a mano, me encanta. Con la muñequera que me pongo voy haciendo pero no como antes. Al menos en la vida normal la muñeca no incordia mucho.
Un beso

anapatchwork dijo...

Todas las máquinas de coser COSEN!
Es una máxima que a veces parecemos olvidar en patchwork, labor de retales que realizamos COSIENDO.
Aplicar es coser, acolchar es coser. Con unas máquinas se podrá mejor que con otras, lo que es cierto es que normalmente no sacamos todo el jugo de nuestra máquina: hay que leerse las instrucciones y aplicarlas al patchwork.
:)

ANA dijo...

Maravilloso, tu colcha, su historia, tu superación, vaya que sí, felicidades por unirte al mundo del blog y por tus trabajos.
Besos
Ana

latietarosa dijo...

Laura, tens uns treballs preciosos
aquesta vanua es una marevella, i de ben segur que ara encara que ho facis a màquina t'ensurtiràs igual de bé.

luzblue dijo...

Es un quilt precioso, y con un valor inmenso después de tanto sacrificio.
Felicidades por tu constancia.

Nivaira dijo...

... felicitats pel quilt i per la història que hi ha al darrera, és meravellosa !!!.
Estic aprenent de vosaltres moltíssim.... encara que fagi molt pdx, m'estic aficionant al patch, també m'estic plantejant comprar-me una màquina i els vostres articles em serveixen de molta ajuda. Gràcies !!!