jueves, 28 de diciembre de 2006

MANEJAR EL QUILT AL ACOLCHAR A MÁQUINA

Virtudes, en su blog, nos cuenta que está acolchando a máquina y los problemas que le está dando. He querido explicarle en un comentario cómo lo hago yo para ver si así le va mejor, pero como una imagen vale más que mil palabras, he pensado escribir este artículo y ponerle unas fotos que corresponden al quilt que le hice a mi hijo para su piso nuevo.

Como siempre que os explico algún sistema para hacer algo quiero dejar claro que es el que a mí me funciona mejor y esto no quiere decir que sea el mejor. Siempre he pensado que no hay una sola manera de hacer las cosas y quizás por eso me dedico a buscar en libros, revistas e internet. Cuando encuentro algo que creo que puede ser interesante, lo pruebo, si me gusta, lo adopto, y si no me gusta, pues sigo haciéndolo como antes. Y es lo que os aconsejo a todas. Probad todo lo que creáis que os puede ir bien, pero si no funciona hacedlo a vuestra manera.

Y después de este rollo, vamos al grano.

Los dos primeros que acolché los hice con el sistema tradicional que me habían enseñado, es decir, enrollándolos por los dos lados e incluso sujetándolos con anillas. Lo pasé fatal, no había manera de manejarlos y además eran grandes, uno de 270x270, y el otro de 175x270 con dos capas de guata de lana!!!! Os aseguro que pensé que nunca más volvería a acolchar a máquina.
Así que empecé a buscar información por internet y fui sacando consejos de un sitio y de otro.

Y éste es el sistema que utilizo:


  • Una mesa larga apoyada a la pared, pongo la máquina en la parte estrecha de la mesa y adoso el otro extremo a la pared. Así, conforme el quilt va avanzando, en lugar de caer colgando se va arrugando y cuesta menos hacerlo correr.

  • Amplio la superficie de la mesa de acolchado que viene con la máquina, y que es muy pequeña, con libros. Ya os lo enseñé en "Adicciones". Uso la Gran Enciclopèdia Catalana porque aparte de tener 24 volúmenes, que dan para mucho, son la medida ideal: 2 volúmenes miden lo mismo que la mesa de la máquina. Evidentemente hay opciones mejores, como tener empotrada la máquina en la mesa y así disponer de toda la superficie, o tener una mesa para acolchar más grande, que se puede hacer a medida, pero ocupa espacio cuando no se usa y los libros, pues ahí están en su estantería para cuando hagan falta.

  • En lugar de enrollar el quilt lo doblo y lo dejo plano, tanto el que queda fuera de la máquina como el que pasa por el brazo. Cuanta más superficie elevada tengamos más abierto podremos dejarlo y lo podremos mover mejor.





  • En lugar de ponerme el quilt por encima del hombro lo doblo en acordeón y me lo pongo en la falda. Para facilitar su avance formo una especie de arruga a una cierta distancia de la aguja para que no estire y conforme avanza, que suele coincidir con el momento en que hay que reposicionar las manos, vuelvo a crear otra arruga. Si el quilt es muy grande o me canso de tenerlo en la falda, lo dejo tirado en el suelo, como tengo la "arruga" no tiba.


  • Uso guantes para acolchar. La primera vez que me hablaron de ellos pensé que era una tontería pero son un gran invento. Sin guantes, las manos resbalan sobre la tela y en vez de avanzar el quilt lo que avanza son las manos, en cambio los guantes se "pegan" a la tela. Si no tenéis este tipo de guantes a mano se pueden usar unos de goma de fregar platos, aunque dan mucho calor y hacen sudar las manos.

En esta foto podéis ver cómo, al no enrollar el quilt, tenemos más superficie para poner las manos y lo dominamos mejor. Lástima que no hice la "arruga" para la foto, estaría a la altura de las muñecas más o menos.

Me parece que no me olvido de nada, si me acuerdo de algo más lo pondré en un comentario.

jueves, 21 de diciembre de 2006

MARCAR EL QUILT PARA ACOLCHAR

Hay muchas formas de marcar los dibujos a acolchar en un quilt. Las más conocidas son las plantillas y calcarlos antes de hacer el sandwich. Yo no suelo usar ni la una ni la otra. No me gustan las plantillas que venden ya hechas porque no hay muchos modelos donde escoger y porque su tamaño no suele ajustarse al que necesito y tampoco me gusta dibujar todo el acolchado antes de empezar porque soy bastante anárquica y prefiero ir improvisando sobre la marcha.
Así que no me ha quedado más remedio que buscar información por estos mundos de internet hasta encontrar algún sistema que se adaptara a mis necesidades. Hay dos que son los que más suelo usar:

Hacer mis propias plantillas:
Las hago con tul de novia. Es más fácil y rápido que hacerlas en plástico. Se trata, simplemente, de calcar el dibujo en el tul con un rotulador permanente, lavarlo por si acaso la tinta traspasa y después utilizarlo como todas las plantillas. Como el tul es calado el rotulador soluble al agua dibuja sobre la tela.

Papel de seda:
Éste es el que más uso. Se calca el dibujo en el papel de seda con rotulador soluble al agua, se sujeta al quilt con imperdibles y se acolcha encima.

La ventaja de este sistema es que funciona aunque la tela sobre la que hay que acolchar sea oscura y así no hay que preocuparse de qué tipo de lápiz usar. Tiene el inconveniente de tener que sacar el papel al acabar de acolchar pero sale con mucha facilidad. Por contra, como no se hacen marcas en la tela después no hay que quitarlas.

Encontraréis cientos de dibujos para acolchar en
Quiltmaker, clicad en Motifs y podréis bajarlos en archivo PDF.

sábado, 16 de diciembre de 2006

INCLINACIÓ - KANDINSKY, 1931

En la primavera de 2003 María José nos lió a unas cuantas alumnas para que hiciéramos unas reproducciones de cuadros de Kandinsky. Yo escogí hacer éste



Fue una buena experiencia en cuanto a color porque tuve que trabajar con transparencias.

Está cosido y aplicado a mano. Lo que me dio más trabajo fueron los bieses. El original lleva las piezas delimitadas por líneas negras y había que ponerlas, claro, pero el bies ya hecho era muy ancho así que tuve que hacer unos mini bieses y aplicarlos. Fue una paliza!!!
Mide 86 x 86 cm, casi lo mismo que el original (80x80).

Ha sido un quilt viajero. Primero estuvo en la exposición que se hizo en el Centro Comercial L'Illa de Barcelona, en Setiembre '03


En Octubre '03 estuvo en la exposición de la AEP en Málaga y en Abril '04 en la Patchwork & Quilt Expo en La Haya.

Aunque el título del cuadro es Inclinación, en casa es conocido como "el Kandinsky" y está colgado en el comedor, en un lugar bien visible.

sábado, 9 de diciembre de 2006

LAS CÁMARAS DIGITALES Y EL PATCHWORK

Cuando tengo que probar telas en un quilt suelo usar la cámara digital. Hago una primera composición, me la miro un rato, la rectifico y la fotografío, después hago otra composición y otra fotografía, y así tantas veces como haga falta. Después las paso al ordenador, las miro tranquilamente y las comparo, descarto las que no me gustan nada y me quedo con las que me parecen mejor. Normalmente intento que sean sólo un par aunque a veces la cosa está complicada y tengo más opciones. Entonces vuelvo a montarlas y acabo de descartar.
Puede parecer una tontería pero llega un momento que ya no te acuerdas de lo que has puesto y te gustaba, sobre todo en casos como éste en el que quería hacer unos enmarcados de retales y estaba usando un revoltijo de telas.



















Aquí lo que pretendía era ver colores y estampados y ni tan siquiera estan bien combinadas, sólo se trataba de ver el efecto que hacían. Me quedé con la segunda fotografía y descarté bastantes telas de las que se ven.
Cuando pruebo telas voy poniéndolas al buen tuntún (dentro de un orden, claro) empezando por las que creo que irán mejor. Voy añadiendo y muchas veces acabo descartando las primeras porque según añado el efecto cambia y me gusta más.
Si os fijáis, veréis que son trocitos pequeños. Todos provienen de la caja de "retalitos". Ya os expliqué que uno de los usos que les doy a esos retalitos es éste, es más comodo poner un trocito de tela que un fat-quarter doblado y redoblado.
Y las más observadoras os habréis dado cuenta que la señora que corta con el cutter, arriba a la derecha, es la foto que uso en mi perfil. En realidad el bloque del perfil está inacabado, le puse alrededor, sin coserla, una tela que quedaba más o menos bien porque me pareció un motivo muy adecuado para el perfil de una quilter. Hasta ahora no he podido acabar el quilt. Ya está montado y estoy acolchándolo. En cuanto lo acabe lo publico, a ver qué os parece.

lunes, 4 de diciembre de 2006

FUNDACIÓN VICENTE FERRER

Este año María José ha tenido una idea genial.
En vez de celebrar la cena de Navidad en un restaurante la hará en la tienda. Ella se encargará del cava y las bebidas y las asistentes llevaremos algo para picar. Pero para asistir, previamente habremos comprado un kit para hacer una casita de log-cabin como la de la foto, que es la mía y que el día 14 colgaremos en el árbol de Navidad de la tienda. El kit cuesta 50€ y ahora ya os imagino pensando que es una barbaridad, verdad?,un kit tan pequeñito y tan caro!!! Pero es que la totalidad del importe se destina a ayudar a la
Fundación Vicente Ferrer para construir viviendas en Anantapur. Se necesitan 24 mini casitas para construir una casa de verdad y El Club de la Aguja dona una vivienda por cada 3 que se consigan. Hasta ahora ya se han conseguido 6 casas, más 2 que aporta María José, más una que aporta su padre y otra que aporta un señor, que me ha explicado quien era pero ahora no me acuerdo, o sea, que ya tenemos 10 viviendas.
¿No creéis que es mucho más interesante ésto que gastar el dinero en una cena en un restaurante?
Si alguna de vosotras está interesada en colaborar os podéis pasar por la tienda o poneros en contacto por teléfono o mail, y si no, podéis entrar en la web de la Fundación donde veréis que además de éste tienen otros muchos proyectos.

jueves, 30 de noviembre de 2006

MI CUARTO DE COSTURA

Hoy me he dado cuenta que os enseñé cómo tengo almacenadas las telas pero no el cuarto de costura, así que aquí está.


La mesa donde trabajo. Cuando no coso pongo la máquina en el rincón y así no molesta.
Mi marido insistió en ponerme una tele. No es que la mire mucho pero a veces hay alguna peli o serie interesante, aunque no me entero de nada porque me enfrasco en lo que hago y pierdo el hilo.
Detrás de la tele hay dos cuadros: son dos pañuelos de bolillos que hice hace un montón de años.
Y en la pared voy poniendo bloques sueltos que hago para hacer pruebas, de vez en cuando los cambio.
Aún no he colgado el quilt de flores, por ahora todavía está prendido con alfileres al de las casas.
Y aquí es desde donde os escribo. Mi marido me regaló hace un par de años un portátil. Yo no le veía la necesidad pero desde que lo tengo os aseguro que es muy práctico.



Otra vista de la mesa, para que veáis lo que tengo detrás:
En la pared, a la derecha, tengo colgados los hilos en unos estuches de tela con departamentos de plástico transparente y cerrados con cremallera. Son muy prácticos porque si tengo que ir a algún cursillo o a casa de alguna amiga a coser sólo tengo que descolgarlos y enrollarlos.
En el mueble, arriba, la radio, que es mi compañera.
En los cajoncitos de madera hay de todo un poco: cintas, celo, pegamentos... Y en los de plástico están las reservas de hilos neutros, blancos, negros, de embastar...
En el mueblecito de cajones, a la izquierda, hay también de todo un poco: utensilios de escritorio, papeles, freezer paper, restos de papel vellum...
Encima de los cajones hay una caja de plástico con departamentos que es donde tengo las tijeras, los cutters, los alfileres y todo lo que se necesita tener a mano. A la izquierda, el costurero "de viaje", que compré en Eder, en Donostia, el año pasado. Es super práctico, está lleno de departamentos de plástico con cremalleras, así que tienes todo a la vista y ordenado y no pierdes el tiempo buscando las cosas. Cabe de todo, incluso he llevado dentro un top grande y es muy cómodo de llevar porque te lo puedes colgar del hombro. Cuando tengo que ir a algún sitio lo acabo de llenar con lo que hay en la caja de plástico.
Y entre los cajones y la pared tengo las reglas largas y las cuadradas grandes. He visto que Ana las tiene colgadas y me voy a copiar la idea, me parece más práctico.



Este mueble suelo utilizarlo para cortar, es más alto que la mesa y así me resulta más cómodo.
El sillón lo compré para coser a mano pero suele usarlo mi marido: mientras yo coso él lee.
En el armario que hay detrás del sillón tengo las guatas, blocs sueltos pendientes de hacer algo con ellos, las telas recicladas (camisas, vestidos), bastidores, cajas con corbatas que espero utilizar algún día en un quilt, todo lo de punto de cruz: cajas con hilos, telas, carpetas con esquemas; los bolillos...
Y en primer plano, a la derecha, de refilón, se ve el mueble que os enseñé y que es donde tengo las telas y los libros.



Esta librería está en la habitación de al lado, la que era de mi hijo hasta que se independizó. Dejó los muebles pero se llevó todo lo que había en ellos y no os podéis imaginar el efecto que me hacía entrar y verlo totalmente vacío. El mismo día que se fue decidí que tenía que llenarlo y saqué del armario todos los quilts que tenía y los puse allí. No son quilts que están simplemente almacenados, lo que hago es ir cambiándolos, a veces están en una cama o un sofá y otras veces están en la estantería.
En los archivadores tengo, en camisas de plástico, proyectos hechos o que quiero hacer, tutoriales que he bajado de internet, recortes de revistas...




Al principio puse la mesa de cara a la pared porque la habitación quedaba más espaciosa pero después la cambié porque de esta manera tengo más luz y esta vista, que es mucho más agradable que una pared...

domingo, 26 de noviembre de 2006

APROVECHANDO RETALES


De vez en cuando me gusta hacer un quilt con todas las telas aprovechadas de restos.

Éste es uno de ellos. Todas las telas provienen de otros quilts. De algunas sólo me quedaba algún trocito miserable que no servía para nada, por eso hice los cuadrados de 1 1/2" (2" de corte). ¿Os acordáis del post que hice sobre el almacenaje de telas? Allí hablé de la caja de "retalitos". Pues de ahí salieron bastantes cuadrados.
No se puede tirar nada!!!! Un día u otro sirven para algo.

Bueno, de la tela negra sí que tuve que comprar porque no me llegaba... pero el biés también es de un resto.

Y es el primer quilt que acolché a máquina en movimiento libre. Le hice un serpenteado en las tiras negras, con hilo negro. Los cuadrados están acolchados en las costuras con hilo de nylon.

miércoles, 22 de noviembre de 2006

MI DEAR JANE

Cuando María José hizo su web, puso un apartado sobre Dear Jane. Cliqué sin tener ni idea de qué era y me encontré con el maravilloso quilt que lleva ese nombre. Pero ni se me ocurrió pensar en hacerlo. Por aquella época mi tendinitis estaba en pleno apogeo y no podía coser, pero me impactó tanto que cada dos por tres entraba en las webs que tiene dedicadas en internet. En una de ellas, encontré un link a Lisa Fry, que había publicado las fotografías de cada uno de los bloques que había hecho. Como no podía coser y hacía poco me había comprado el EQ5, pensé que podría ser divertido entretenerme en dibujar yo misma los bloques en el ordenador y de paso me familiarizaba con el programa.

Conforme iba dibujando y leyendo en internet, más me interesaba el quilt y su historia, así que al final me planteé hacerlo. Pero había un problema: yo no podía coser a mano y mi experiencia con la máquina de coser era casi nula. En la web
Dear Jane había una sección donde explicaban cómo construir los bloques y había varios que se hacían con paper piecing, así que los fui estudiando y vi que todos se podrían hacer así, excepto, claro, los que eran aplicados. Se me ocurrió que, para no tener que dibujar todos los bloques en el paper piecing, podía probar a imprimir directamente en él, y funcionó. Se trata de cortarlo a DIN A4, plancharlo para que no se atasque en la impresora y ya está.

Cuantos más bloques hacía, más disfrutaba. Como no hay ninguno repetido no hay posibilidad de aburrirse.

Durante el verano, el quilt estuvo parado porque el paper piecing te obliga a ir planchando cada costura y, aunque usaba una pequeña plancha de viaje, me asaba.

Fui haciendo otras cosas y el Dear Jane se iba quedando aparcado. Hasta que un día volví a montarlo sobre una sábana, con los bloques prendidos con alfileres y, tal como estaba, me lo llevé a la tienda a buscar telas para los enmarcados y el borde. Como María José es una especialista en color donde las haya y lo suyo es la innovación, le costó poco convencerme para que lo hiciera distinto al original. Así que le pusimos telas oscuras y éste es el resultado.

Para la trasera aproveché las telas que en principio había comprado para el borde y que, una vez montados los enmarcados, no me gustaron, y restos de las telas utilizadas en los bloques.



Además de en
Dear Jane, en Quiltville encontraréis bastantes enlaces.

miércoles, 15 de noviembre de 2006

Nueva tienda y nuevo experimento

He descubierto una nueva tienda de telas. Bueno, no sé si es nueva, al menos para mí sí porque la descubrí ayer. Se llama NUNOYA y está en la calle Banys Nous, 20 de Barcelona. No es una tienda de patchwork; venden kimonos, ya hechos o a medida, faldas, complementos... y tienen telas japonesas!!! Las tienen expuestas abiertas, de manera que cuando entras en la tienda tienes como un panel donde ves los estampados. Són maravillosas, me las hubiera llevado todas!!! Compré medio metro de éstas dos.

Voy a destinar una parte a hacer un bol que es en lo que estoy ahora. Compré el libro de Linda Johansen Fast, fun & easy Fabric Bowls en el Saló del Hobby. Lo de los libros es patológico, es lo primero que miro cuando entro en una tienda, soy compradora (y lectora) de libros compulsiva, no sólo de patchwork. Si me pierdo, buscadme en una librería. Bueno, ahora sería más difícil encontrarme, sería una librería o una tienda de patchwork.

Aquí está mi primer bol.












Como véis, son reversibles. He usado unos fat quarters que compré este año en Sitges, con motivos japoneses.

Ha quedado más grande de lo que me pensaba, así que el próximo lo haré más pequeño y en vez de usar hilo de algodón lo voy a hacer con Sulky de Rayón, que es más fino y creo que quedará mejor.

Son fáciles de hacer, lo que me ha resultado un poco aburrido ha sido tanto festón.

sábado, 11 de noviembre de 2006

Pre-lavar o no pre-lavar, he ahí la cuestión

Escribí el borrador de este artículo hace unos días, tal como explico al principio, a raiz de la conversación que tuve con una amiga quilter. Ayer leí el magnífico artículo que ha escrito Shemeows en su blog y que os recomiendo que leáis. Ya sé que muchas de las que me leéis lo habéis leído e incluso habéis dejado un comentario pero las que no lo hayáis leído os lo recomiendo. Si no conocéis el blog de Shemeows no os asustéis, primero escribe en inglés y más abajo está la traducción al castellano.

Veréis que mi artículo enlaza con una parte del suyo. Si no vamos con cuidado, las quilters nos vamos a convertir en simples consumidoras de telas. Entiendo que las tiendas tienen que hacer negocio, de eso viven, y cuantas más telas vendan mejor, pero si seguimos este camino se va a perder la esencia del patchwork.

Reconozco que alguna vez he hecho alguna colcha con prisas, pero he tenido mi motivo. La que hice para la cama de mi hijo era urgente, se acababa de mudar a su nueva casa y era absurdo comprar una colcha ya hecha teniendo una madre quilter, así que tuve que hacerla en pocos días. Pero lo que no entiendo es que haya sitios donde te proponen hacer una “colcha rápida” que está acabada en 4 horas y que va en un kit ¿Qué sentido tiene hacer una colcha en una tarde? ¿Dónde queda la ilusión de planificarla, escoger las telas? Si, ya sé que todas tenemos ganas de acabarlas para ver cómo quedan, pero ahí está la gracia.

Y aquí está el artículo tal como lo escribí hace días:

El otro día me encontré a una amiga que también hace patchwork. Yo acababa de comprar unas telas y le dije que iba a lavarlas. Se sorprendió porque ella nunca lo había hecho, su profesora no les había hablado del tema. Según me explicó, en la tienda-taller donde ella va a clase, el sistema consiste en escoger las telas y pasar al taller y empezar a cortar y coser.

La primera profesora de patch que tuve fue lo primero que me explicó y en mi primera clase escogí las telas y después estuve haciendo cálculos y dibujos pero hasta la siguiente clase, en que llevé las telas lavadas, no empecé a coser.

Esta conversación me ha hecho pensar que quizás hay otras tiendas-taller que funcionan de esta manera así que he pensado en escribir algo al respecto.

Como yo pre-lavo me temo que el artículo va a quedar un poco partidista pero intentaré ser imparcial:

Algunas telas pueden desteñir.
Sobre todo los rojos, azules y púrpuras. Sería una pena que, después de horas y horas de trabajo, cuando lavemos el quilt ya acabado nos encontremos con que las telas claras quedan manchadas con el tinte de las oscuras.

El algodón encoge
Al lavar el quilt, las piezas quedan arrugadas. Y, además, cada tela encoge de forma distinta según el proceso de fabricación que se haya seguido. Esto quiere decir que no todo el quilt encogerá de la misma manera.

Este arrugado le da al quilt una apariencia antigua. Si es el
efecto que queremos no pre-lavaremos.


Pero si se pre-lava es mejor pre-lavar todas las telas que tengamos. Sería mucho peor mezclarlas en el mismo quilt y que unas encogiesen y otras no.

Al pre-lavar la tela pierde el apresto
Al lavar eliminamos los restos de productos químicos que han quedado del proceso de teñido y los que añaden los fabricantes para darle apresto a la tela para que no se arrugue y tenga más buena presencia.
Si vamos a coser a mano es más agradable trabajar con la tela lavada, la aguja entra con más facilidad.



Aquí hay dos “peros”.
Si queremos cortar las piezas con rotary cutter, se
cortan mejor con apresto.
Si se va a coser a máquina también va mejor, no se
mueven tanto las piezas entre sí.


Pero esto se soluciona almidonando al plancharlas. Yo uso Toke o algún otro almidón en spray, de esta manera me aseguro que no encojan ni destiñan pero les devuelvo el apresto que necesito para cortarlas y coserlas a máquina.

En cuanto al encogido hay que añadir que la boata de algodón también encoge. Si queremos que el quilt quede lo menos arrugado posible también lavaremos la boata.
Pero lo mejor de lavarla es que es mucho más fácil acolchar a mano.

Pero, naturalmente, la decisión de pre-lavar o no pre-lavar es totalmente personal.


Añadido después del borrador: No puedo entender cómo hay profesoras que no hablan del tema. No quiero decir que pre-lavar sea lo mejor, pero como mínimo hay que explicar las ventajas y desventajas que tiene y que cada una escoja su opción.



martes, 7 de noviembre de 2006

LA MANTA PARA EL SOFÁ


Aquí está, ya acabada, la manta para el sofá de mi hijo.

Está cosida y acolchada a máquina.

Para el acolchado he utilizado hilo matizado Sulky Gütermann de algodón 30 para que se vieran las puntadas.

No sé si se verá bien en las fotos: los triangulos están acolchados a 1/4" y las tiras de floripondios con curvas.

Y aquí tenéis la trasera. La tela me encanta, es "Lotus Leaf Antique" de Kaffe Fasset

Espero que a mi hijo le guste y sobre todo que Kuro esté a gustito bien acurrucadito.

domingo, 5 de noviembre de 2006

LAS TELAS TIENEN REVES

Pues sí, las telas tienen revés. Curiosamente es la parte que vemos mientras cosemos pero ni nos fijamos en él. Pero si le prestamos un poco de atención veremos que nos puede ser muy útil.

Algunas veces, después de volverme loca buscando una tela adecuada para hacer una pieza, sobretodo en aplicación, me acuerdo de los reveses.

Claro que poner un trocito de tela del revés es fácil. La cosa se complica cuando compras unas telas nuevas, preciosas, y tienes que ponerlas del revés. Esto me pasó con este quilt.





Tenía que hacerle una colcha a
mi hijo para su piso de soltero. Enseguida pensé en algo de Kaffe Fassett, que raro, no? Encontré lo que buscaba en su libro Quilt Road. Cambié la forma, su original es cuadrado y yo lo quería rectangular, y miré qué telas utilizaba. Para mi sorpresa casi la mitad estaban puestas del revés. Me fui a El Club de la Aguja a comprarlas y con Lucía las escogimos y substituimos algunas pero siguiendo el esquema original. Por primera vez en mi vida miraba el revés de la tela para escogerla.
Una vez en casa y mirándolas, tan bonitas, pensé en ponerlas del derecho. Era un crimen ponerlas del revés!!! Empecé a cortar los cuadraditos e hice dos presentaciones: una del derecho y otra del revés. Definitivamente tenían que ir del revés. La combinación que se conseguía poniéndolas del derecho no dejaba de ser un batiburrillo. Cuando el top estuvo acabado, si lo mirabas por el revés, es decir, con las telas del derecho, era una auténtica birria.

Así pues, no nos olvidemos del revés de las telas. Pueden ser muy útiles.

martes, 31 de octubre de 2006

LA JAPONESA



Mi hijo está muy interesado en la cultura japonesa y una de las cosas que le gustan son los grabados, tiene dos originales que compró en el Saló d'Antiquaris a Kotobuki.
Un día me preguntó si yo podría hacerle un quilt de una fotografía de un libro, le dije que dependía de lo que fuera. Cuando me enseñó el modelo pensé que podría hacerlo y me lancé. El problema era que lo quería “exacto”. Naturalmente no había manera de encontrar las telas del kimono original y cuando fui a comprarlas me llevé la cámara e hice dos composiciones, una con telas parecidas, que a mí me parecían sosísimas, y otra con las que lleva. Le mandé las fotos por e-mail y, afortunadamente, estuvo de acuerdo con las que a mí me gustaban.

El proceso fue el mismo que con Un any després. Fotocopia a tamaño natural y master y plantillas en papel vellum. Lo más complicado fue decidir el orden de costura. No es sólo un kimono, debajo lleva tres vestidos más y se ve el forro, sobretodo en la cola. No sabía qué iba encima y qué iba debajo. Estuve días estudiándolo y me ayudé con otros grabados donde se veía mejor el orden y con las opiniones de mi familia a quienes no paré de consultar.

Está aplicado a máquina, con hilo de nylon transparente y puntada zig-zag de 1.5 de largo y 0.5 de ancho.

Lo más pesado fue ir haciendo los dobladillos a las piezas, no me gusta nada. Primero probé embastándolos, después doblando y planchando, y al final me quedé con el pegamento para tela de Clover. Para sujetar las piezas al aplicar usé Glue-Baste-It de Roxanne. Para mí es el sistema más práctico aunque tienes que estar lavándote las manos continuamente porque te quedan muy pegajosas.

Como ya he dicho, el orden de costura era complicado: había muchas superposiciones y no podía seguir un orden de, por ejemplo, empezar por el centro o por la cabeza, sino que una pieza llevaba por encima varias más que, a su vez, iban debajo de otras. Me di cuenta que si intentaba aplicar las piezas directamente sobre la tela de fondo podían quedar mal porque tendría que ir cosiéndolas desperdigadas y por mucho cuidado que tuviera al poner el master como guía era fácil que se desplazara pues el tamaño que tenía no era fácil de manejar. Así que fui aplicando por partes sobre papel de paper piecing que retiré cuando los cosí al fondo. Cosí por separado los faldones, la cola, el lazo, las mangas, el corpiño y el pelo con el tocado.

El gran problema fue la cara. Aunque he hecho mucho punto de cruz no he bordado nunca. Hice un par de pruebas en un trozo de cotonet y al final decidí bordar directamente en la tela definitiva porque no tenía ganas de que me quedara bien y no pudiera aprovecharlo.

Las letras rojas están aplicadas con Heat and Bond y zig-zag de 1.0 de largo y 1.0 de ancho. Y la firma está bordada en punto de tallo.

El tocador está hecho de una sola pieza de tela negra y las líneas que le dan las formas están acolchadas con hilo de color crudo.

Lo acabé en setiembre de 2005 y cuando supe que el tema para Sitges ’06 era “Geografia” pensé que ya tenía obra para presentar pero surgió un problemilla: mi hijo no me lo dejó porque el año anterior había visto que todo el mundo toqueteaba los quilts....

Se llama La Japonesa. El nombre no es muy original pero cuando trabajaba en él era como le llamábamos y así se quedó. Mide 81 x 125 cm.

El original es: El encuentro de las bellezas: Junto a la mesita de tocador de Kikukawa Eizan – Oban 39,0 x 26,3 – Nishiki-e – Editorial Izumisa – Hacia el año Bunka 9 (1812).

Y aquí tenéis el original y la copia.

domingo, 29 de octubre de 2006

TRABAJOS EN CURSO

Ya tengo acolchado en las costuras el quilt de telas japonesas que enseñé en el post Poniendo imperdibles. Ahora está pendiente de si me decido por acolchar los cuadros o no los acolcho. Por un lado, tal como está, queda poco acolchado pero me gusta; por otro, si acolcho los cuadros puede que quede demasiado. No sé qué hacer. Además, como voy a hacerlo a máquina va a ser un poco rollo ir sacando el hilo de la canilla a cada momento porque son de 4" y las costuras serán muy cortas, sobretodo si los acolcho en diagonal. En fin, que ¿qué hago? Se ruegan sugerencias. La solución más inmediata es dejarlo como está y siempre estoy a tiempo de acolchar más cuando no haga tanto calor. Después de releer lo que acabo de escribir creo que queda claro que no tengo ganas de acolcharlo más. Lo dejaré en standby y a ver qué pasa.


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Ayer sábado estuve poniendo imperdibles otra vez. Debe ser mi sino en otoño.

Le he hecho una manta para el sofá a mi hijo. Es un pack que compré en Glorious Color y que había visto en el libro Quilt Road de Kaffe Fassett (como no!). No he hecho ninguna modificación porque la combinación de telas y colores me parecía perfecta y creo que si hubiera cambiado una sola tela lo hubiera estropeado. Es un diseño de Mary Mashuta.




Los colores han quedado un poco apagados en la foto pero cuando esté acabado volveré a fotografiarlo y lo publicaré otra vez.


Quería haber ido enseñando el proceso pero era una sorpresa y como mi hijo es lector habitual no he podido. Ahora ya ha visto el top acabado y puedo enseñarlo.

Y me voy a acolchar un rato o no lo acabaré nunca. Esto de internet es una droga.

viernes, 27 de octubre de 2006

MINI VACACIONES

Acabo de llegar de unas mini vacaciones. Hemos estado en San Sebastián. La primera vez que estuvimos nos enamoramos de la ciudad y desde entonces todos los años vamos a pasar dos o tres días. Me encanta pasear por la Concha, por las calles del Ensanche, por el barrio Viejo, cenar de pinchos y comer como sólo se come en el Norte.

Este año ha sido especial porque nuestro hijo ha venido con nosotros. Es otro enamorado de la ciudad y ha ido por su cuenta varias veces pero esta vez hemos podido combinar fechas y hemos ido los tres y ha sido fantástico.

El único problema ha sido el tiempo. El día antes de salir miré la previsión en tres webs distintas, una de ellas la del Instituto Nacional de Meteorología, y en las tres decía LLUVIA y VIENTO, en la del INM incluso indicaban la cantidad: unos 65 l y más de 50 km/h. Lógicamente cargamos con varios pares de zapatos, bambas, calcetines, pantalones para poder cambiarnos por si nos mojábamos, chubasqueros, gorras, chaquetas de diferentes gruesos y naturalmente paraguas. Y ¿qué nos encontramos? SOL radiante, temperaturas de 30º al mediodía y de 26º a las 10 de la noche!!!!! No me quejo del tiempo, que va, si siempre que vamos llueve!!!! De lo que me quejo es de no haber llevado ropa de verano. Nos hemos cocido!!!!
A partir de ahora ya no me fío de los meteorólogos y aunque vayamos en pleno enero yo me llevo el bañador.







P.D.: No pongo links de webs de meteorología porque para lo que sirven...

lunes, 23 de octubre de 2006

ALMACENAJE DE TELAS

Hoy quiero enseñaros una parte del cuarto de costura. En concreto el “almacenaje” de telas. No es el mejor sistema, pero es el que a mi me funciona... por ahora!!! Lo he ido cambiando según crecían los stocks.

Como cuando empecé sólo tenía unas 15 telas las guardé en una cajita. Cuando tuve unas cuantas más las pasé a una caja más grande y así sucesivamente. Pero llegó un momento en que no encontraba nada. De vez en cuando las ordenaba pero siempre acababan revueltas porque, después de sacarlas para escoger algunas, las volvía a meter de cualquier manera y me daba mucha pereza volver a ordenarlas.

Navengando por ahí, buscando otras cosas, de vez en cuando me encontraba con fotos de los cuartos de costura de quilters americanas y fui cogiendo ideas.

Compré cuatro cajones de plástico en el AKI y clasifiqué las telas más o menos por colores. Ahora ya hay diez y espero que pronto necesite más, eso querrá decir que tendré más telas!!!!



Así es cómo las tengo ordenadas:

- claros (blancos, crudos...)
- amarillos, naranjas
- rojos
- azules y lilas
- verdes
- oscuras (negros, grises y marrones)
- japonesas (tipo Yoko Saito)
- Kaffe Fassett
- inclasificables (floripondios varios)
- retalitos


En una caja más grande guardo las telas de las que tengo bastante cantidad porque ocupan mucho espacio en los cajones. Y en un armario guardo las recicladas: camisas, vestidos...

Y mi última adquisición: unos cajones del IKEA que he puesto debajo de la mesa y donde tengo las telas de los quilts en los que estoy trabajando, así no tengo que levantarme cada dos por tres.





La caja “retalitos” merece una explicación:



Ya he dicho que lo que más me gusta hacer es aplicación. Un día me di cuenta que algunas de las piezas pequeñitas podía cortarlas de alguno de los trozos que iba dejando en un rincón de la mesa para tirarlos. Desde entonces, antes de tirarlos aparto los que tienen un cierto tamaño y creo que pueden servir y los guardo. No es por ahorrar tela sino que a veces sólo necesito un trocito para hacer una hoja, un pétalo, o cualquier otra cosa y la que iría perfecta se acabó. Pruebo a ver si queda algo en “retalitos” y a veces tengo suerte!!!

También empezó metiendo los retales de cualquier manera en una caja pero encontrar algo era peor que con los fat quarters!!!!!! Y un buen día se me ocurrió usar las bolsas de plástico que compro en La Industrial Bolsera para congelar. La verdad es que fue un auténtico rollo organizarlos y lo fui haciendo a ratos perdidos, pero ahora que ya está en marcha no cuesta nada ir metiéndolos en las bolsitas.

Estoy convencida que nunca, nunca los llegaré a usar todos pero ahí están por si acaso.

Son muy útiles para hacerme una idea de cómo va a quedar lo que estoy planeando. Es más cómodo poner un trocito de tela que un fat cuarter por más que lo doble.

Hay muchos otros sistemas de clasificación, he visto quien los tiene por valores: claros, medios y oscuros; por estampados: lisos, rayas, flores, navideños... Es cuestión de encontrar el que mejor nos vaya según nuestras necesidades.

Y como no quiero que os penséis que soy una obsesa del orden os pongo una foto de una mesa de la buhardilla:



Recibos por archivar, libros que tienen que volver a su estantería y no quiero ni pensar cuántas cosas más. Me da pánico ponerme a arreglarla!!!!!!!!

sábado, 21 de octubre de 2006

ALBUM DE TELAS

Cuando empecé a tener unas cuantas telas de las que apenas me quedaba algo pensé que sería buena idea hacer una especie de álbum para recordarlas. Así pues, fui cortando un cuadrado de 5 x 5 cm de cada y las fui pegando a una cartulina DIN A5 clasificadas por colores: rojos, verdes, azules...
Después la cosa ha ido degenerando y en vez de cortar un cuadrado lo que hago es aprovechar algún recorte que me queda cuando corto las piezas. Lo reconozco, soy tacaña con las telas. Bueno, según para qué, porque no me importa malbaratarla para "fussy cut" alguna pieza, sobre todo cuando hago aplicación y me interesa una parte concreta del estampado. Tendrías que ver cómo quedan mis fat quarters, parecen un queso gruyere.

Tengo dos excepciones en cuanto a clasificación: Yoko Saito y
Kaffe Fassett. Tienen su propio apartado y en el caso de Kaffe están clasificadas por colores. Son dos de mis diseñadores favoritos y como podéis ver totalmente diferentes.


Éstas son algunas de las telas de Yoko Saito. No todas estan diseñadas por ella pero son de su estilo.




















Y aquí una muestra de las muchas que tengo de Kaffe Fassett.


















El álbum no tiene ninguna utilidad en sí mismo. Como todas las quilters sé perfectamente qué telas tengo, aunque haga años que no las haya usado, y sé también qué cantidad me queda, pero a veces me es más cómodo buscar en el álbum que revolver cajones y sobre todo sirve para ver la evolución que he ido experimentado.

jueves, 19 de octubre de 2006

UN ANY DESPRÉS

Esta colcha es muy especial para mí. Os voy a explicar su historia.

En otoño del 2003 María José nos animó a preparar quilts para Viladrau ’04. El tema era “Flores”. Buscando modelos encontré uno en una revista japonesa que me enamoró. El problema era que sólo disponía de la fotografía y además ni tan siquiera era a página completa. Pensé que por probar no pasaba nada e hice una fotocopia en color. Decidí el tamaño que quería para la colcha, 190x190, y después de muchos cálculos con una regla milimetrada, mide que medirás la fotocopia, fui haciendo ampliaciones de los bloques de flores de más o menos el 700%. Os podéis imaginar como quedaban las fotocopias, pero lo que a mí me interesaba era el contorno del dibujo. Los repasé con rotulador y luego los calqué en papel vellum. Tuve que hacer todo este proceso porque soy totalmene negada para el dibujo. Descarté algunos bloques que no me gustaban y los substituí por otros de otras revistas o libros e hice una composición.

Empecé por los bloques de flores aplicados. La plantilla en papel vellum me sirvió de master y fui estudiando cada bloque buscando el orden en que iba a aplicar las piezas. De nuevo con papel vellum hice las plantillas. Este papel va muy bien porque es muy transparente pero grueso así que permite calcar con facilidad y después “fussy cut” las telas.

Cuando los tuve hechos pasé al patchwork. Como se ve en la fotografía las piezas son irregulares y algunas son curvas. Cogiendo ideas del original dibujé la colcha en papel milimetrado y me dispuse a preparar las plantillas pero el invento no funcionó porque por más cuidado que pusiera en los cálculos un milímetro en el papel se convertía en centímetro a tamaño real y al dibujar cada plantilla por separado después no cuadraban. Así que se me ocurrió dibujar la colcha a tamaño natural en papel craft. Mientras dibujaba las piezas iba pensando en qué forma las cosería para evitar costuras en “Y” aunque puse algunas para romper la uniformidad. Retiré varios muebles de la buhardilla y extendí el dibujo en el suelo. Ahí estuvo varias semanas sin que mis hombres se quejaran del espacio que ocupaba. Fui recortando los “bloques” y las piezas que los formaban y ahora sí que cuadraba todo. Un par de años después descubrí que éste es el sistema que utiliza Ruth B. Mcdowell para realizar sus magníficos quilts, lo que demuestra que reinventamos la sopa de ajo continuamente.

El tener el patrón a tamaño natural extendido me sirvió también para ir probando telas encima de cada pieza y para poner en el sitio que le correspondía los trozos ya cosidos e ir viendo el efecto que hacía. Es lo que también hace Ruth.

Una vez montado el top estuve días y días dibujando las líneas de acolchado. Decidí acolchar cada pieza de una forma distinta, así que hay líneas horizontales, verticales, diagonales en diferentes ángulos, curvas y círculos, y los bloques de flores en "echo". Y me puse manos a la obra.

Y aquí empieza la historia del cambio que se produjo en mi vida de quilter: cuando tenía acolchado más de la mitad me apareció una tendinitis de Quervain en la mano izquierda que me tuvo durante un par de meses sin poder hacer nada, y cuando digo nada no me refiero sólo a coser sino a la vida en general. Esta tendinitis provoca inflamación del tendón y dolor en la muñeca cuando hacemos la pinza con el pulgar y el resto de dedos de la mano y hasta que no te encuentras con ella no te das cuenta de la cantidad de veces al día que haces esa pinza, fijaos durante un rato, sobretodo si estáis cosiendo: es como sujetamos la tela para coser. Estuve haciendo sesiones de recuperación pero no mejoraba y el médico me propuso operarme pero yo no lo tenía claro, conozco a una persona a quien después de la operación le quedó el pulgar insensible, así que pensé que ya iría tirando.

Cuando mejoré algo me pasé a coser a máquina. Fue empezar de cero. No tenía ni idea y hasta entonces había demostrado ser una auténtica petarda. Cogí mi Husqvarna, que había utilizado muy poco, básicamente para acolchar en las costuras, y empecé a hacer prácticas.

Pero el quilt seguía a medio acolchar, llevaba meses parado.

Un día María José me dijo que probara a acolchar con cuchara, de este modo no tendría que hacer presión con el índice o el corazón (cosa que tampoco podía hacer porque me dolía la muñeca) y vuelta a aprender porque no sabía acolchar así. Y a base de acolchar a ratitos, nunca mucho seguido, conseguí acabar la colcha UN AÑO DESPUES de lo previsto.

No pudo ir a Viladrau pero llegó a tiempo para Sitges ’05. Tuve suerte, el tema era “Los colores de la primavera y el verano” y pude presentarlo.

martes, 17 de octubre de 2006

DE PRÁCTICAS

Hace tiempo hice estos bloques como práctica para aprender a aplicar a máquina.

El otro día los encontré en el fondo de un cajón cuando estaba reorganizando el cuarto de costura, cosa que suelo hacer de vez cuando porque con las nuevas adquisiciones de telas o libros tengo que cambiar las cosas de sitio o añadir cajones u otro mueble auxiliar.

El caso es que ni me acordaba de ellos y al verlos pensé que algo se podría hacer. Estuve probando algunas telas de las que tenía suficiente para el largo de las tiras y al final me decidí por ésta. Como forro le puse una que no me gusta nada y que no creo que use nunca.

Y al final no ha quedado mal. Es pequeño, mide 30 x 42 cm. y quedará la mar de bien en algún trozo de pared libre del cuarto de costura.

sábado, 14 de octubre de 2006

BALTIMORE

En 2002 descubrí la tienda El Club de la Aguja y a María José y me apunté a un cursillo. No era un cursillo específico, se trataba de ir un día a la semana y cada una hacía lo que prefería.

Por entonces lo que más me gustaba ya era la aplicación. No os podéis imaginar lo que disfruto aplicando.

Decidí hacer un Baltimore y María José me convenció para utilizar unos colores menos convencionales.



Fui probando diferentes técnicas de aplicación: con freezer paper debajo, embastando, y la que prefiero: ir girando el borde con la aguja.

Lo tengo en el sofá de la sala que es negro y el quilt resalta muchísimo.

En esta foto de detalle se ven mejor los colores.

El original es del libro Rose Sampler Supreme de Roseramy Makhan.

Pero si queréis hacer un cursillo intensivo de aplicación a mano os recomiendo Baltimore Beauties and Beyond de Elly Sienkiewicz

jueves, 12 de octubre de 2006

LOS ORÍGENES

Buscando una foto antigua de mi marido que necesitaba para que la publiquen en un anuario he encontrado ésta y no he podido resistir la tentación de ponerla en el blog.

Soy yo con dos años COSIENDO UN BOTÓN.

No hay duda de que mi afición a la costura viene de lejos.







miércoles, 11 de octubre de 2006

ADICCIONES

Hasta ayer por la noche no empecé a acolchar el quilt que preparé el domingo. Estoy liada con el tema de los blogs, entre intentar mejorar el mío y visitar el de otras quilters no coso nada. Esto empieza a ser preocupante, por si no tenía suficiente con la adicción al patchwork y a internet ahora los blogs!!

Mi amiga Núria me dejó ayer cinco números extra de la revista
Quiltmania, son monográficos de exposiciones en Tokyo, Houston y Alsacia y son tan fantásticos que me los voy a tener que comprar. Ésta es otra, menudo hobby nos hemos buscado, entre telas, libros, revistas y materiales varios a mí me van a echar de casa un día de estos.


Aquí tenéis el aspecto que tiene mi mesa de trabajo cuando acolcho a máquina.

Reconozco que el sistema es un poco cutre pero funciona. A veces tengo que poner más libros pero no hay problema porque la Gran Enciclopèdia Catalana tiene 24 volúmenes.

No acabo de decidirme a hacer una muesca en la mesa para empotrar la máquina porque cuando no cosa me molestaría. Ya sé que podría quitarla y ponerle una tapa pero me parece un poco pesado. Os agradeceré mucho que me déis sugerencias
.

martes, 10 de octubre de 2006

PONIENDO IMPERDIBLES (segunda parte)


Para este quilt he necesitado montones de imperdibles porque la guata es de lana y no se adhiere tanto como la de algodón y hay que ponerlos más juntos. Aquí no están todos. Tuve que ir a comprar más!!!!!

Éste es otro truquillo de los buenos. Para cerrar los imperdibles utilizo una cucharilla. Si no habéis intentado nunca cerrar un imperdible sobre una mesa y sin poder ayudaros con la otra mano debajo de la tela, intentadlo. Ya veréis lo que cuesta!!! En cambio con la cucharilla es facilísimo.

Cuando acabo de poner los imperdibles en toda la superfície de la mesa tengo que mover el sandwich.

Quito los clips que sujetan el forro y muevo todo hacia un lado. Doblo el top y la guata y vuelvo a sujetar el forro bien liso. Pongo otra vez la guata y el top encima y sigo poniendo imperdibles. Cuando acabo este lado hago lo mismo con el que ha quedado colgando y después con los lados largos.

Antes utilizaba adhesivo en spray pero si el quilt es grande acaba despegándose de los extremos de tanto doblarlo y desdoblarlo para que pase por la máquina de coser. Además me quedaba toda la casa pegajosa.


El sistema para montar el sandwich también sirve si se va a acolchar a mano. La diferencia es que en lugar de imperdibles lo embasto.